Casas

La Casa de Alba se abre en Salamanca: así es el Palacio Monterrey

Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba. Imagen: Cordon Press

Los dos únicos paisajes que pintó José de Ribera, óleos de Tiziano y de Salvatore Rosa o el retrato del III duque de Alba a cargo de Sánchez Coello son algunas de los joyas que atesora el Palacio Monterrey de Salamanca, uno de los exponentes del estilo plateresco y que desde mañana se abre al público.

La apertura para visitantes de este palacio, propiedad de la Casa de Alba, se produce tras la rehabilitación exterior de este edificio, declarado monumento nacional en 1929. Entre la gran cantidad de obras que hasta el momento se mantenían ocultas destacan piezas de porcelana y azulejos de Talavera de la Reina, reposteros con escudos heráldicos, bustos familiares, mobiliario de taracea, muebles barrocos mezclado con piezas italianas y artesonados mudéjares.

El recorrido comienza en el hall desde el que se accede a través de la escalera principal, decorada con tapices del siglo XVII, al vestíbulo de la primera planta. Allí, el visitante podrá admirar una escultura de Mariano Benlluire, considerado como el último gran maestro del realismo decimonónico. También, se pueden ver pinturas al óleo de la escuela italiana (Salvatore Rosa o Tiziano, entre otros) e interesantes artes decorativas.

Desde este vestíbulo se llega al Salón Verde, con óleos de Manuel Benedito y un escudo nobiliario con el blasón de Acevedo, Fonseca Ulloa y Zúñiga, y destaca un importante retrato de Santa Teresa de Jesús, del pintor barroco Juan Carreño de Miranda. Aquí también se encuentran uno de los tres juegos de llaves con los que se custodia el sepulcro de la Santa, enmarcado junto a otros pequeños objetos en una pequeña vitrina.

Otra de las estancias es el salón principal de la segunda planta, donde cuelgan dos pinturas principales del palacio: 'Paisaje de fortín' y 'Paisaje con pastores', de José Ribera, únicos paisajes conocidos del pintor valenciano.

Después, se continúa por el comedor, característico por su artesonado policromado mudéjar procedente de un convento de Guadalajara y dos tapices flamencos del siglo XVII, y un baño decorado con azulejos de Talavera de la Reina y su original grifería.

La visita al edificio encargado en 1539 por Alonso de Azevedo y Fonseca, III duque de Alba, según los planos de fray Martín de Santiago y Rodrigo Gil de Hontañón, tal y como reza la inscripción que se observa a la entrada en las estancias, termina en el despacho y la habitación donde se alojaba el rey Juan Carlos en sus visitas a Salamanca.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Google+Google plus
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
Publicidad
Otras noticias
Contenido patrocinado