Caprichos

La moda, ante el reto de vender verano cuando hace frío (o viceversa)

La mayoría de estudios que se han hecho sobre este tema apuntan a que, lamentablemente, las actividades de los seres humanos relacionadas con combustión o forestación, por ejemplo, han sido las principales causas del aumento de temperaturas registrado desde mediados del siglo XX. Sin duda, nuestra inconsciencia sobre el medio ambiente ha ido calando poco a poco y sumándose a un calentamiento global que, por supuesto, ha cambiado nuestras estaciones y afectado a algunos sectores del mundo empresarial.

Si nos tenemos que poner a hablar del presente más inmediato, 2018 ha sido un año bastante duro para el sector de la moda. En los últimos tiempos hemos podido ver cómo lo que conocíamos como el inicio de estaciones como la primavera o el otoño cambiaba de forma radical y cómo temperaturas frías duraban hasta meses como abril y mayo y temperaturas elevadas se quedaban alargando el verano hasta octubre e, incluso, noviembre. Esto es una realidad sobre la que no hay peros, lo único es que parece que, al menos en el mundo textil, no la terminamos de asumir.

Las empresas de moda y las grandes tiendas de nuestro país siguen sacando la colección de invierno en pleno verano y siguen adelantando la colección de verano a meses como enero o febrero haciendo así que sus ventas disminuyan y que estas prendas se queden durante meses apartadas en almacenes porque los clientes, que viven con la idea de comprar para estrenar de manera inmediata, no están preparados para comprarlas.

Aunque ya lo veníamos percibiendo desde hace unos años, cierto es que lo que está pasando esta temporada es algo que nos pilla a todos por sorpresa y es que encontrarnos en el mes de junio con lluvia, frío y chaquetas en la calle ha supuesto un golpe duro para la moda de nuestro país. Como consecuencia, las ventas han disminuido notablemente en relación a otros años y quizás es ahora cuando ha llegado el momento de tomar decisiones que nos permitan adaptarnos a estos cambios pero, ¿quién debe tomar la iniciativa?

Está claro que los pequeños comercios o las pequeñas firmas no se atreverán a tomar estas decisiones si las grandes empresas textiles o los grandes almacenes de moda no toman cartas en el asunto porque, ¿quién se arriges a ir en otra línea distinta a ellos? A pesar de que cada empresa tiene su filosofía e identidad propia hay asuntos como este o como el inicio de unas rebajas, por ejemplo, que no pueden llevarse a cabo de manera independiente.

La presentación de la nueva temporada, los escaparates y las ventas deberán reinventarse y adaptarse a un cambio estacional contra el cuál cuesta luchar. ¿Serán estos últimos meses la gota que ha colmado el vaso para que recapacitemos y entendamos que la moda debe empezar por asumir el cambio climático y adaptarse a él? Sin duda, una opción que el sector necesita con urgencia.

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