Caprichos

El rey francés Luis XIV y el ejército croata: así nace la corbata

La historia de la corbata es mucho más jugosa de lo que cabría esperar a priori. Su aparición se remonta más de tres siglos atrás y todavía hoy es uno de los accesorios masculinos más importantes en el mundo de la moda.

La historia de la corbata

La historia se remonta a comienzos del siglo XVII cuando en el año 1635 miles de soldados de la que hoy en día es Croacia acuden acuden a París para apoyar al Cardenal Richelieu y al Rey Luis XIII, cuenta La Guía de Croacia.  Estos milicianos llevaban anudados al cuello una especie de pañuelo con un nudo hacia la mitad del cuerpo. 

Sin embargo, fue el rey francés Luis XIV el responsable de poner de moda este famoso accesorio de caballero entre su corte a mediados del siglo XVII como símbolo de distinción. Al rey le gustó tanto el pañuelo y el estilo que desprendía que decidió incorporarlo en el uniforme de su guardia real. 

Posteriormente, en las últimas décadas siglo XVIII y comienzos del XIX, fue el modisto y estrambotico Lord Brum-mel el que alcanzó una fama mundial por realizar clases durante una hora de cómo anudarse la corbata. Y así se inauguró el Arte de anudarse la corbata, creando hasta cien nudos diferentes.

El dress code de la corbata perfecta

Es cierto que las corbatas han pasado épocas mejores y peores. En la actualidad compite en una ardua batalla contra la pajarita, pero su popularidad perdura en el tiempo. A la hora de escoger una corbata perfecta hay que tener en cuenta muchísimos factores.

1. La tela de la corbata

Dicen que las mejores corbatas son las de seda. Este material es perfecto para usar corbatas en cualquier época del año, además si la seda es de buena calidad no se arrugará.

Las corbatas de lana son perfectas para vestir en invierno y las de lino hacen lo propio en verano. No obstante, estas últimas corren el riesgo de terminar la jornada hechas un basilisco de arrugas. De ahí que la seda se posicione como la opción perfecta.

2. Las medidas de la corbata

En cuanto al largo no hay mucho misterio, ya que el dress code dice que la corbata debe llegar hasta la cintura una vez hecho el nudo. Sin embargo, en cuanto al ancho la problemática no hace más que crecer.

Las corbatas más clásicas suelen medir entre 7,5 y 8,5 centímetros. La teoría dice que el ancho de la corbata debe de estar relacionado con el ancho de la solapa de la chaqueta. Pero las modas cambian y los tiempos evolucionan. Hoy es común ver corbatas estrechas, que oscilan entre los 5 y los 6,5 centímetros de anchura. Así que el protocolo se queda algo desfasado en este sentido.

3. Los accesorios de la corbata

No podemos olvidarnos de los accesorios que acompañan a las corbatas. Para looks desenfadados no suele ser necesario recurrir a estos complementos, pero si llevas la corbata bajo un elegante traje, el pin o el pasador son prácticamente imprescindibles. Gracias a estos complementos es posible lograr que a corbata permanezca en su lugar durante toda la jornada.

4. La pajarita entra con fuerza

La pajarita o corbata de lazo parece estar acaparando todas las miradas. El dress code dice de este accesorio, que solo se debería usar cuando se viste un esmoquin. Pero las últimas modas han echado por tierra estas premisas antiguas. Hoy, las pajaritas están permitiendo que la corbata entre en un terreno demodé que parece complicado. ¿Eres de corbata o pajarita?

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