Estar donde estés. Ofrecido por el Banco Sabadell
Banco Sabadell

¿Es buena idea comprar una casa con alguien que no es un familiar?

Imagen: iStock.

Uno de los problemas que más afecta a los jóvenes en España es el acceso a la vivienda. La crisis económica, la bajada generalizada de los salarios y las consecuencias de la burbuja inmobiliaria han alejado la posibilidad de comprar un inmueble, a pesar de tener un trabajo estable.

El Banco de España ha advertido de que esta circunstancia ha incrementado el porcentaje de jóvenes, y no tan jóvenes, que deciden alquilar una casa, ya sea solos o con compañeros, para compartir gastos.

El problema es que actualmente el precio del alquiler se ha elevado considerablemente por el aumento de la demanda, de hecho, según este organismo, ya ha alcanzado los niveles pre crisis. Comprar se vuelve a ver como una buena opción habida cuenta de que los alquileres llevan años con grandes subidas. Pero, si mi capacidad adquisitiva no me permite comprar una casa , y no tengo pareja o familia con quien compartir gastos, ¿es una buena idea comprar una casa con un amigo?

Según la legislación vigente es posible adquirir una vivienda con la persona que desees, tengas o no parentesco directo. Lo normal es que sean dos propietarios y no más, aunque a veces se puede dar el caso de que sean tres personas sin que tengan parentesco directo, si el vínculo es bueno.

Cuando firmas las escrituras de una casa automáticamente eres propietario. Pero hay que tener en cuenta que adquirir una casa con otra persona no te hace dueño de la mitad, no estás comprando media casa, estás comprando una casa a medias, que no es lo mismo, porque una vivienda es un bien indivisible. Por ello, las decisiones sobre la vivienda no dependen de uno solo.

Aspectos positivos y negativos de comprar una casa con un amigo

La parte positiva de comprar una casa con otra persona es que nos da la posibilidad de tener acceso a la propia compra, que de otra manera quizá no la tendríamos. Y una vez somos propietarios podemos habitarla o alquilarla, ya que la ley lo permite.

Por otro lado, hay varios factores que se nos pueden venir en contra. Imaginemos que las cosas no salen como habíamos pensado y que una de las dos partes quiere alquilar el inmueble, no podrá hacerlo si no hay un consenso. Si uno de los dos quiere seguir viviendo en la casa y no quiere que un tercero entre a vivir en ella, no se podrá alquilar. Cualquier decisión sobre el inmueble tiene que ser consensuada, si uno no quiere, legalmente no se le puede obligar.

Un caso diferente es la venta del inmueble. Pongámonos en el caso de que uno de los dos quiera vender. En ese caso, está en su derecho de sacar su parte a la venta ya que el Código Civil señala que "ningún propietario estará obligado a permanecer en la copropiedad". El otro copropietario tendrá derecho de tanteo, y por tanto obtendrá preferencia a la hora de adquirir la casa. Si no puede, o no quiere comprar, esa parte de la propiedad saldrá a la venta -ya que una casa no se puede partir en dos- y cualquier persona podrá comprarla. Eso sí, el nuevo propietario no podrá entrar a vivir en ella, si el otro propietario no quiere, ya que el uso no está vinculado a la propiedad.

Si compramos una casa con otra persona tenemos que ser conscientes de que sus circunstancias pasarán también a ser nuestras. Si uno de los dos no paga la letra el otro deberá abonar la cantidad completa, ya que la hipoteca no entiende de mitades. El préstamo hipotecario lo suscriben las dos o más personas que adquieren la casa de manera solidaria, eso sí, el copropietario puede exigir a la otra persona que se lo reintegre.

Por tanto, aunque a priori parezca una buena idea, comprar una casa con un amigo a efectos legales no es una opción preferente, si tenemos en cuenta que lo hacemos para habitarla y no como una inversión.

Una vivienda se adquiere mediante un contrato en el que se plasman una serie de derechos y obligaciones que en un momento dado se nos pueden venir en contra. Hay que pensar que en la vida las circunstancias cambian y que no podemos controlar todo. Así que, una casa a medias puede reportar una serie de problemas, entre ellos, tener que abonar la totalidad de la letra, (en caso de impago de una de las partes), o forzarnos a tomar decisiones presionados por la otra persona, como vender cuando no se quiere o alquilar.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.