Empresas y finanzas

Huawei pelea para mantener la confianza europea en un periodo crítico

  • Lanza guiños a la UE para quitarse las sospechas de ciberespionaje
Foto: Archivo.
Shenzen (China)

En Dongguan, a una hora y media por carretera desde Shenzhen, el Silicon Valley chino, realidad y apariencias conviven alejadas. En una extensión de terreno superior a 365 campos de fútbol, el visitante recorre las calles de la ciudad universitaria Heidelberg; pasillos marmóreos y escalinatas parisinas; o disfruta una estampa granadina. Pero la réplica de éstas y otra decena de ciudades europeas no son el museo al aire libre hacia el que parece que camina el el Viejo Continente.

En este campus trabajan unos 20.000 empleados de Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, campeón en el desarrollo de la próxima generación de telecomunicaciones (5G), hoy contra las cuerdas por la presión de EEUU y las dudas de los europeos.

Pero inmerso en la desmesurada tranquilidad y el omnipresente silencio de esta réplica hormonada de Europa, en la que hasta las plantas parecen más voluminosas, resulta complicado imaginar que Huawei se encuentre casi en el corazón de esa rivalidad sistémica con la que la UE describe ahora su relación con China. O que represente una amenaza para la seguridad "inaceptable", tal y como advirtió el pasado enero el inversor y filántropo George Soros.

Los expertos en innovación de la firma trabajan aquí para traer un futuro concebido como "todas las cosas conectadas, sensibles e inteligentes", resume el portavoz jefe de la firma, Joe Kelly.

Pero aunque Huawei trabaja para mantener el liderazgo en 5G, e incluso los más visionarios en la firma ya imaginan el 6G, el presente aprieta, aunque todavía no ahoga.

El campo de batalla será precisamente Europa, pero la que respira a miles de kilómetros de Dongguan y sospecha de las promesas del gobierno chino y las prácticas de sus firmas. Y los próximos meses serán cruciales para reconquistar la confianza perdida.

"La confianza es crítica en la tecnología", dijo el pasado martes Ken Hu, uno de los tres jefes ejecutivos rotatorios, durante la apertura de la cumbre de analistas de Huawei en Shenzhen, a la que fue invitada elEconomista. Y esa confianza ha menguado a la sombra de la ley china que obliga a sus ciudadanos a cooperar con sus servicios de inteligencia. La integridad de sus sistemas está cuestionada.

Los próximos meses serán críticos. Para finales de junio, los socios de la UE concluirán el análisis nacional de riesgos y vulnerabilidades del 5G, la red básica para las telecomunicaciones de los próximos años. Para octubre, Bruselas concluirá el análisis conjunto y decidirá si toma medidas, como requerir certificados o incluso los Estados miembros expulsan a Huawei, como ya ha hecho EEUU o Australia.

En Huawei se defienden con un punto de orgullo herido, mezcla de quién se siente intocable en casa e imbatible fuera de ella, reflejo de unos resultados que no paran de batir marcas. La multinacional logró el pasado año unos ingresos de 106.000 millones de dólares, y destinó 14.600 millones a innovación, lo que le lleva a estar siempre en los primeros puestos en registro de patentes.

Kelly y otros representantes de la firma consultados para este reportaje repiten que la ley china no afecta a sus ciudadanos en el extranjero, y que otros países como EEUU y Australia tienen normas similares. Y, sobre todo, recuerdan las palabras del fundador y todavía gran timonel, Ren Zhengfei, quien dijo el pasado febrero en plena tormenta que antes cerraría la firma que ceder la información de sus clientes y usuarios a las autoridades de su país.

Pero Huawei no solo muestra una puntiaguda actitud defensiva, también lanza guiños a Europa porque, como reconoce un empleado fuera de micrófonos, la UE es "el terreno que decidirá la balanza".

Más allá de 1.500 millones de dólares que se gastó Ren para tener su propia Europa en el sur de China, sus primeros espadas han elogiado la prudencia y el pragmatismo de los europeos respecto a la ciberseguridad, frente a la prohibición de EEUU. También alaban la nueva normativa de protección de datos de los europeos, descrita como un "activo" que muchos imitarán en el planeta.

Costará recuperar la confianza, reconocen dentro de la empresa. La única manera será con el desarrollo de unos estándares únicos mundiales para ciberseguridad que no discriminen según la empresa sea china, estadounidense o europea.

Y en este punto, Huawei quiere disipar las dudas y cortejar sacando pecho. En el centro de ciberseguridad de la firma explican que han logrado 240 certificaciones de auditores independientes, incluidos algunos estadounidenses. Añaden que su organismo independiente en este campo tiene poderes para detener un producto si no cumple sus requerimientos, como han hecho unas 75 veces en el último lustro Y resaltan que sus productos tienen los estándares más altos de seguridad en la práctica totalidad de todos indicadores en ciberseguridad.

Sin embargo, Europa parece mirar más hacia EEUU que hacia China al pensar en desarrollar estándares comunes en este campo. Bruselas no solo sugirió a Washington trabajar conjuntamente sobre este punto en el contexto de las negociaciones comerciales, sino que se mostró dispuesta a adoptar estándares procedentes de firmas estadounidenses.

Si las negociaciones comerciales entre China y EEUU llegan a buen puerto, tras una nueva ronda que podría tener lugar el próximo mes, Huawei podría beneficiarse del efecto balsámico y dejar de ser un proscrito de la Administración americana.

El fracaso le expondría de nuevo a las arremetidas de Donald Trump, en un momento en el que estará bajo la lupa de los europeos, y justo cuando la batalla por el 5G, el futuro de las 'telecos' ya ha comenzado.

Nube, móviles y publicidad gratis

Hong-Eng Koh, responsable de la división de seguridad pública de Huawei, se felicita de la sobreexposición de la compañía de los últimos meses. Gracias a ella "la gente ya sabe que no sólo somos un fabricante de móviles", dice, "hemos tenido publicidad gratis".

Pero al visitar una de las plantas de fabricación y ensamblaje de Huawei no resulta complicado imaginar cómo la empresa se ha convertido en la segunda marca más vendida tras Samsung, y en algunos países como España la más popular.

En un amplio espacio de blancos relucientes se alinean 35 cadenas de montaje, de unos 120 metros, que producirán un móvil cada 28 segundos. De esta planta saldrán en total unos 2.400 móviles al día.

Pero además de los móviles, y las bases para las telecomunicaciones, la principal fuente de ingresos, Huawei abarca una treintena de productos y servicios, que incluye desde el desarrollo de ciudades inteligentes hasta servicios en la nube. En este último campo colabora con empresas como Telefónica, ofreciendo la infraestructura para que la compañía española realice las labores de marketing y servicio en nuestro país y Latinoamérica.

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comentariosforum2

Incrédulo
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En Contra

La desaceleración europea afectará a china. Y si desacelera EEUU, ni te cuento. China lo pasará muy mal si bajan sus exportaciones.

Puntuación 5
#1
Papi
A Favor
En Contra

Mucho 5 G, pero no hay agua potable en ninguna ciudad de China. Como estos sean la potencia mundial agarraros.

Puntuación 2
#2