Empresas y finanzas

La falta de regulación en las plataformas digitales lleva a la precarización del trabajo

  • Los expertos advierten sobre la necesidad de tomar medidas urgentes
  • El 41,6% cree que las empresas tradicionales incorporarán esta economía
Repartidor de Glovo.

El crecimiento de la economía de las plataformas y la precarización del trabajo que algunas conllevan hace necesaria y urgente una regulación global que garantice los derechos de los trabajadores, según las conclusiones de la jornada organizada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sobre El futuro del trabajo y las plataformas digitales de empleo, ¿oportunidad o precariedad?

En España alrededor del 3% de la población trabaja en este tipo de empresas, un porcentaje algo menor que en Europa, y con el tejido productivo de España es de esperar que, en poco tiempo, muchas compañías tradicionales se integren en la economía de plataformas, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De ahí la importancia de una regulación internacional no solo sobre las condiciones fiscales, sino también sobre las condiciones salariales y contractuales de los trabajadores, para velar por su protección social y salud laboral.

Salario mínimo

Según el estudio Las plataformas digitales y el futuro del trabajo, de la OIT, los trabajadores de estas empresas están cobrando por debajo del salario mínimo interprofesional, alrededor de 4 dólares (3,54 euros) la hora. Además, apenas seis de cada diez tienen seguro de salud y solo el 35% cotiza para una pensión o plan de jubilación. Otros datos que preocupan son, por ejemplo, que a la mayoría de los trabajadores les gustaría trabajar más horas o que un tercio de su horario lo dedican a buscar empleo.

"Para regular las plataformas es necesario un acuerdo internacional", ha afirmado Judith Carreras, consejera en la Oficina de la OIT España. "Hay realidades distintas dentro de la economía de las plataformas. No es lo mismo una plataforma de crowdworking, en la que los trabajadores realizan un servicio para un cliente que está en cualquier país del mundo, que empresas como Uber o Cabify, que intermedian entre el cliente y el trabajador para realizar un servicio que se resuelve físicamente en un mismo lugar", ha explicado Carreras. Sin embargo, ambos modelos plantean retos parecidos en términos de responsabilidad fiscal y laboral.

"Si no se toman medidas, corremos el riesgo de uberizar toda la economía", ha advertido Ignasi Beltran de Heredia, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC. El modelo de negocio sobre el que se sustentan algunas de estas plataformas, como Glovo o Deliveroo, "solo es viable si los prestadores de los servicios no son trabajadores por cuenta ajena", advirtió, "puesto que difícilmente subsistirían si tuvieran que asumir las mismas cargas sociales que sus competidores no digitales". Estos modelos pueden estimular el empleo, admitió, "pero a costa de la precariedad absoluta. La población no es consciente del riesgo: si se quiere economía low cost, se tendrá estado de bienestar low cost".

"Siguiendo un proceso de ensayo-error, estas plataformas se están revistiendo de una sofisticada ingeniería jurídica para tratar de eludir, ficticiamente, la laboralidad. Pero las plataformas no son meras intermediarias cuando penalizan al trabajador si rechaza trabajos u obtiene malas puntuaciones de los usuarios, por mucho que aleguen que cada persona es libre para escoger o no un servicio", dijo Beltran de Heredia.

En nuestro país son los jueces los que determinan la modalidad laboral de los trabajadores, aunque las sentencias son contradictorias. La última la ha dictado un juzgado de Oviedo, que dio la razón a Glovo sobre la legalidad de su modelo laboral. Y este fallo llegó después de que la Inspección de Trabajo de Barcelona opinara todo lo contrario y ordenara a la Seguridad Social que diera de alta a los repartidores de la empresa Glovo como trabajadores asalariados.

Creación de puestos

El 59% de los directores de recursos humanos cree que la economía de plataformas digitales generará empleos una vez esté bien regulada, y el 37,4% opina que creará muchos puestos en los próximos años, según un informe reciente elaborado por Adecco y el Instituto Cuatrecasas. Por otra parte, los españoles creen que estas plataformas mejoran la vida de los usuarios, pero abogan por un mayor control de ellas, tal y como se desprende de una encuesta realizada el pasado mes por la empresa de análisis de datos 40dB.

"El debate suele centrarse en si los trabajadores de estas plataformas son autónomos o deberían ser asalariados. La consideración de una u otra figura cambia sus condiciones de trabajo", explicó Elsa Santamaría, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y directora del máster universitario de Empleo y Mercado de Trabajo: Intervención y Coaching Laboral.

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