Empresas y finanzas

Deloitte no advirtió hasta hace dos semanas de la crisis de Abengoa

  • Incluir esta alerta en las cuentas trimestrales no es algo habitual
  • Alertó antes del preconcurso de problemas para acceder a los mercados
  • Deloitte ha ingresado casi tres millones por los servicios en tres años
El presidente de Deloitte en España, Fernando Ruiz.

Deloitte vuelve al punto de mira con el caso de Abengoa. Tal y como pasó con Bankia, la firma de servicios profesionales ha advertido de problemas en la compañía andaluza pocos días antes de que comenzara su caída. En esta ocasión, Deloitte ha esperado hasta las últimas cuentas trimestrales -que comprenden del 1 de enero de este año al 30 de septiembre- para poner en duda la viabilidad de la firma de los Benjumea. Los bajistas se retiran de la banca al tiempo que rozan el 6% de Abengoa

Incluir un párrafo de énfasis en unas cuentas trimestrales no es algo muy habitual entre las compañías cotizadas, ya que las firmas de servicios profesionales no realizan una auditoría de cuentas como tal, sino que hacen una revisión limitada de los estados financieros a través de una serie de preguntas a los responsables financieros de la propia entidad.

A raíz de dicho procedimiento, Deloitte incluyó en las últimas cuentas presentadas -y firmadas con fecha de 13 de noviembre por el socio de la firma, Manuel Arranz- "la existencia de una incertidumbre que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento".

Esta incertidumbre estaría motivada, según los trabajadores de Deloitte, por los "problemas para acceder a los mercados de deuda y el cierre de líneas de financiación" por parte de una serie de entidades bancarias.

Los Benjumea se defendían de las acusaciones de la firma de servicios profesionales, explicando que podría corregirse con la ampliación de capital de 650 millones anunciada a principios de agosto y si se completara el acuerdo para que Gonvarri entrara en el capital. Por ahora, el acuerdo se ha roto y la ampliación de capital parece que ha quedado en papel mojado.

Aún con todo, Deloitte no ha detectado ningún problema durante los tres ejercicios que lleva auditando la firma, por los que ha ingresado en sus cuentas 2,9 millones de euros, según la información remitida por la firma a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

PwC detectó algún fallo

Antes verificaba sus cuentas Pricewaterhouse Coopers (PwC) que sí incluyó un párrafo de énfasis en las auditorías anuales de 2011 y 2010. A este respecto, PwC señaló en ambas ocasiones un problema relativo a la normativa: la compañía de los Benjumea había formulado separadamente sus cuentas anuales consolidadas.

Frente a esto, los auditores de Deloitte nunca incluyeron ninguna salvedad, ni párrafos de énfasis, aunque el regulador le solicitó ampliar información en dos ocasiones: en las cuentas anuales de 2014 y de 2013.

No obstante, sí hubo una entidad que alertó a los inversores sobre el futuro de Abengoa: BNP Paribas. A finales del mes de diciembre del pasado año, los analistas de dicha entidad financiera emitieron un contundente informe en el que mostraban importantes dudas sobre la capacidad de la compañía andaluza de hacer frente a su deuda. "Los vencimientos de deuda de Abengoa en 2015 son demasiado significativos para ignorarlos", explicaban los analistas en dicho informe.

Al hilo de esto, los expertos hicieron especial hincapié en que la firma de los Benjumea "quemaba" caja con mayor rapidez que ingresaba el dinero por los nuevos proyectos, por lo que la única salida posible era la venta de activos. Pero, ¿por qué los encargados de verificar las cuentas de la firma no vieron cómo el gigante de la deuda iba creciendo por momentos hasta devorarla y los analistas sí detectaron problemas sobre su viabilidad por este mismo motivo?

Un caso similar al de Bankia

Deloitte ya ha vivido un episodio similar al de Abengoa con Bankia. El comienzo del derrumbe del coloso bancario fue motivado por la negativa de Deloitte a firmar las cuentas en el ejercicio de 2011, pese a que sí había avalado las cuentas presentadas para la salida a bolsa apenas unos meses antes.

Esta actuación tardía le costó a la firma de servicios profesionales 12,3 millones de euros por la sanción impuesta por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) -dependiente de Economía-, que consideró que la firma presidida en España por Fernando Ruiz había ignorado hasta una "decena de errores contables".

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