Empresas y finanzas

Corporación Gestamp, un coloso forjado por la mayor fortuna vasca

  • La familia Riberas da empleo a más de 35.000 personas y posee 130 fábricas

La Corporación Gestamp es un coloso que facturó 7.747 millones de euros en 2013 -en el Registro no están disponibles los datos de 2014-, con más de 35.000 empleados y presencia en 25 países, en los que cuenta con 130 fábricas. Lo preside Francisco Riberas, quien, junto a su hermano Jon, atesora la mayor fortuna del País Vasco y octava del país, evaluada en 2.500 millones por la revista Forbes.

El negocio comenzó en 1958, cuando el cabeza de familia, Francisco Riberas Pampliega, construyó una primera factoría en Burgos, dedicada a la fabricación de acero, bajo la marca de Gonvarri. Desde entonces ha ido creciendo y sumando áreas de actividad. En la actualidad se sustenta en tres grandes divisiones: Gonvarri Steel Industries, dedicada a la producción y la prestación de servicios para la industria del acero; Gestamp, creada en 1997 y líder internacional del diseño, desarrollo y fabricación de componentes metálicos del automóvil; y Gestamp Renewables, alumbrada en 2005 y centrada en tres tecnologías: eólica, solar y biomasa.

La importancia de la automoción

De las tres divisiones, la más importante, con diferencia, es la que da nombre al grupo, Gestamp, la dedicada a la automoción. En 2014, de acuerdo con los datos de su memoria de sostenibilidad, logró vender productos y servicios por un valor de 6.256 millones, con un beneficio de 126 millones; sus expectativas, según declaró Riberas hace poco, es que cierre este ejercicio de 2015 con una facturación de 7.000 millones.

De un vistazo se aprecia la evolución: empresa industrial metalúrgica bien situada que va ampliando su negocio tanto orgánicamente como adquiriendo empresas en función de las oportunidades; esto explica, por ejemplo, el fulgurante ascenso de la división del automóvil: el crecimiento experimentado en los últimos cinco años es del 207% -en 2009 facturó 2.032 millones-, gracias a la compra del Grupo Hardtech, del Grupo Edscha y de Thyssen-Krupp Metal Forming, a la par que se expandía por EE UU, China, Corea, India, Rusia, Latinoamérica, Europa oriental...

La última de las adquisiciones se supo este pasado fin de semana: la compañía ha llegado a un acuerdo para adquirir el 28% de Abengoa por 350 millones de euros, una cantidad modesta para una entidad que lucía un fondo de maniobra de 1.435 millones al cierre de 2013.

Toma de Abengoa

La entrada en Abengoa no es una ampliación del negocio propiamente dicha, pero se trata de una toma de posición muy relevante -se convierte en el primer accionista, con cuatro asientos en el consejo de administración sobre un total de 13- en una empresa centrada en el negocio de las energías renovables y los servicios ambientales, con la que tiene claras sinergias.

Abengoa es líder mundial en la tecnología solar termoeléctrica y en la producción de biocombustibles, si bien esta área de actividad, hasta nueva orden, tiene colgado el cartel de se vende. En relación al medio ambiente, enfoca su negocio en la desalinización, llamada a crecer exponencialmente en los próximos años.

Cierto es que Abengoa atraviesa un período convulso, asfixiada por el peso del endeudamiento, pero con grandes expectativas: hasta el final de la década tiene compromisos de inversión por más de 1.200 millones. Además, gracias a su particular crisis, la compra le ha salido barata a Gestamp: las acciones de Abengoa han caído más del 75% desde septiembre del año pasado: cotizaban a 4,5 euros por título y ahora rondan el euro.

En julio, Gestamp vendió el 80% de su división solar -con 300 MW operativos y en construcción, y una cartera de proyectos de 2.200 MW- a KKR por unos 1.000 millones. Si nos olvidamos del resto del negocio de Abengoa y nos centramos en que dispone de 2.285 MW termosolares en operación y en construcción, y que sólo ha pagado 350 millones por un tercio de la empresa, no parece mal negocio.

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