Empresas y finanzas

¿Otro banco malo? El Gobierno estudia traspasar la deuda empresarial no solvente de la banca a un fondo

  • Quiera cambiar la ley con el objetivo de salvar empresas viables
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. Imagen: Archivo

El Gobierno está valorando la posibilidad de crear un fondo o vehículo financiero al que la banca podría traspasar la deuda no solvente de las empresas en crisis. Según una fuente bancaria con conocimiento de las negociaciones, el Ministerio de Economía ha encargado al banco de inversión N+1 un informe para estudiar la viabilidad de este plan.

Desde Economía señalan que se trata de un documento privado y que no hay nada oficial encima de la mesa y que lo único en la que estaba trabajando el Gobierno es en una legislación financiera más amplia.

Preocupado por la situación en la que se encuentran un sinfín de empresas en España por su elevado endeudamiento, Economía se plantea modificar la legislación para intentar salvar este tipo de compañías y facilitar la negociación con los acreedores, principalmente la banca.

Aunque no ha detallado las medidas, irán encaminadas a reducir los plazos y la complejidad en los procesos de refinanciación. La creación de un fondo al que traspasar la deuda empresarial podría ser el centro de una reforma en este sentido.

"Se está trabajando en una legislación para adoptar medidas que permitan a empresas con elevadas deudas o en proceso de desapalancamiento pero viables seguir operando", recordó un portavoz de Economía en relación con una iniciativa legislativa ya anunciada por el ministro de Economía, Luis de Guindos, sin dar más detalles.

Canje de deuda por capital

Según el documento confidencial denominado 'Proyecto Midas' de N+1 al que tuvo acceso Reuters, el mecanismo de funcionamiento permitiría a la banca cambiar deuda por capital.

"La presente nota se refiere a la eventual creación por las entidades financieras de un vehículo de gestión independiente encargado de la tenencia de participaciones en capital en compañías como consecuencia de procesos de reestructuración financiera replicando experiencias similares y exitosas en otros países", según reza el informe de N+1.

El proyecto contempla que las empresas reduzcan su nivel de endeudamiento a través de la capitalización de deuda no sostenible, de manera que los bancos acreedores participen el capital de la compañía, aunque indirectamente. Las participaciones pasarían al vehículo financiero destinado al repago de la deuda.

En concreto, el plan para el repago de la "deuda sostenible y la desinversión" se fija en un plazo máximo de 5 a 7 años.

La deuda capitalizada sería cubierta con las provisiones que los bancos acumularon para hacer frente a la deuda total de la empresa, mientras que el resto sería catalogada como riesgo normal y, por tanto, al corriente de pago.

No obstante, en el documento N+1 señala que para poner en marcha esta iniciativa, el Ejecutivo tendría que hacer algunos cambios legislativos al haberse identificado "una serie de elementos del marco regulatorio y normativo español que podrían limitar o desincentivar la creación de dichos vehículos de reestructuración".

Según la ley concursal actualmente en vigor, los accionistas son los últimos en cobrar en caso de quiebra de una empresa. Con el Proyecto Midas, la banca se convertiría en accionista, además de ser acreedor, y no contribuiría del todo a aliviar el peso de la banca.

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