Empresas y finanzas

Llega el iWatch de Apple, ¿debe echarse a temblar la industria del reloj?

Apple ya da sus primeros pasos para sacar una de sus próximas novedades: el iWatch o reloj inteligente, con el que aspira a dar otro giro al sector de la movilidad. Y, a la vez, revolucionará el tradicional escenario de los relojes de pulsera... ¿O no? Algunos expertos en el sector piensan que la industria no debe estar preocupada por el nuevo competidor que está apunto de entrar en escena.

Antes, para saber la hora normalmente había que mirarse la muñeca, pero la llegada de los smartphones o las tabletas ha hecho que el reloj no sea un elemento imprescindible a la hora de medir el tiempo. Esto debía haber provocado un declive en la facturación de las principales empresas dedicadas a hacer relojes, y así fue en 2008 y 2009.

Sector en crecimiento

Pero desde entonces no han dejado de recuperarse, en atención a los datos de Euromonitor Internacional sobre el mercado estadounidense recogido por Marketwatch.

De hecho, las ventas se han incrementado en EEUU en el último año hasta los 7.200 millones de dólares, y las previsiones para los próximos años auguran que el crecimiento continuará. En concreto, la consultora estima que se comercializarán alrededor de un 30% más de relojes tradicionales hasta 2017.

Este avance ha sorprendido a muchos expertos del sector, que hace años llegaron a pronosticar la completa desaparición de la industria relojera al uso, afirma Chatelain. "El uso de un reloj se consideró no sólo innecesario, sino incómodo para tareas tales como escribir en un teclado", explica.

Se paga más

La principal fortaleza de la industria son las marcas de lujo como Rolex, Omega o TAG Heuer, que resisten ante la crisis y siguen colocando sus modelos de alta gama (con precios de 1.000 dólares o más). Esto se explica por un cambio de hábitos en el consumidor, que prefiere gastar más e invertir por un buen reloj, y por el encarecimiento de los metales empleados.

Como consecuencia, el importe medio de estos relojes asciende a 2.500 dólares, una cifra que se sitúa en niveles anteriores a la recesión, asegura Liz Chatelain, presidente de MVI Marketing, una firma de investigación y desarrollo especializada en joyería y relojería.

El consumidor medio está dispuesto a pagar unos 290 dólares teniendo en cuenta todos los modelos, explica la experta de MVI Marketing. Sin embargo, los interesados ​​en hacerse con un iWatch, que podría convertirse en una extensión del iPhone o iPad, probablemente estarán dispuestos a rascarse más el bolsillo.

En la actualidad, entre los gigantes del sector, Sony es una de las que ya cuenta con un smartwatch en el mercado. Además de Apple, Samsung, Google o Microsoft han manifestado su intención de lanzar al mercado su propio reloj inteligente.

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