Empresas y finanzas

Los internautas chinos se burlan del veto a la sopa de tiburón

PEKÍN (Reuters) - Los internautas chinos se burlaron el miércoles de la decisión del Gobierno de prohibir en los próximos tres años que se sirva sopa de aleta de tiburón en banquetes, presentándola como un tímido paso de líderes que gastan fortunas en otras exquisiteces y están por encima de las preocupaciones corrientes.

"¿Tenéis que esperar tres años para hacer esto?", preguntó Wu Yaxue, psicólogo de Pekín, en su cuenta de microblog.

"Dada la forma en la que comen los funcionarios chinos, en tres años no necesitaréis aplicar esta prohibición, toda la aleta de tiburón se habrá acabado".

La aleta de tiburón puede costar hasta 240 euros por kilo, lo que fomenta la práctica entre los pescadores de cortar las aletas y dejar que estos depredadores marinos se desangren hasta morir.

Los grupos ecologistas han pedido que se ponga fin a la costumbre de comer sopa de aleta de tiburón, que suele servirse en ocasiones especiales en las comunidades chinas de todo el mundo.

"La gente corriente come fideos de fécula, los funcionarios utilizan el dinero del pueblo para comer aleta de tiburón", se quejó en su microblog el usuario Nova Zhou.

China tiene legiones de microblogueros en páginas como Weibo, de Sina, que ofrece una rara oportunidad de debate abierta, especialmente sobre el estilo de vida de la élite del partido comunista, aunque las duras restricciones pueden suponer un arresto.

Otros internautas ridiculizaron las declaraciones que hizo el martes Gobierno sobre la aleta de tiburón, diciendo que la decisión pretende reducir costes en las funciones oficiales, un punto sensible en China donde una creciente brecha de riqueza ha causado tensiones sociales.

"Esto sólo demuestra que resolver los problemas de vivienda, los ancianos, el medio ambiente, la corrupción, el empleo, la educación, el servicio sanitario, la seguridad alimentaria, los trabajadores emigrantes, los mercados financieros, comprar billetes de tren y prohibir la aleta de pescado y el maotai (un caro vino de arroz) es más difícil que lanzar un cohete al espacio exterior", escribió "Heng en Corea del Sur".

Heng se refería al reciente viaje espacial tripulado chino, del que tres astronautas regresaron a Tierra la semana pasada.

"Entonces, ¿ahora van a comer panda?", preguntó con sorna otro bloguero de Weibo.

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