Empresas y finanzas

A&G se lanza a invertir en el negocio inmobiliario

  • Fondo enfocado en residencias de estudiantes, 'coliving' y 'coworking'
Foto: Getty.

A&G redobla su apuesta por el capital riesgo. El banco acaba de lanzar A&G PBSA, un nuevo vehículo de inversión enfocado en el sector inmobiliario. El fondo, que acaba de recibir el visto bueno de la CNMV, estará enfocado en invertir en residencias de estudiantes universitarios e inmuebles destinados al coliving y al coworking, entre otros. elEconomista contactó con A&G, que no desveló el tamaño que tienen previsto que tenga este fondo.

De esta forma, el banco da continuidad a su apuesta por la inversión en el negocio de los activos alternativos a través de diferentes vehículos de capital riesgo. En este sentido, cabe recordar que en septiembre del pasado año, la entidad lanzó su programa A&G Iberian Solar, un fondo enfocado en el negocio de las energías renovables.

Una estrategia similar a la llevada a cabo por Bankinter, que también arrancó esta apuesta con sus vehículos de renovables (Helia), que gestionan a través de Plenium Partners –el socio energético de FCC–. La entidad capitaneada por María Dolores Dancausa cuenta también con otros dos vehículos de capital riesgo: MVB Fund, que se propone invertir en fondos de venture capital que se orienten a startups tecnológicas o Titán, la última de sus apuestas, enfocado en las inversiones en infraestructuras.

'Boom' de los alternativos

Estos dos ejemplos ilustran el fuerte apetito de los clientes de banca privada por la industria de los activos alternativos, en un momento en el que gana peso como una de las mejores opciones para obtener más altas rentabilidades frente a otros activos más tradicionales como la renta fija. Otros casos de esta apuesta están en Bankia o en el Santander, que cuentan con equipos específicos dedicados a este tipo de inversiones.

Para sus clientes, además, cuenta con una ventaja añadida ya que sin la intermediación de este tipo entidades, su acceso a este tipo de activos sería más complicado, ya que los gestores tradicionales de capital privado requieren unos tickets de entrada más altos que los que requiere una inversión tradicional (los bancos piden entre 100.000 y 200.000 euros). Además, como el desembolso está más limitado por cada inversión, el riesgo también es menor que si se invirtiera en un vehículo de capital privado al uso.

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