Agro

Llegan las granjas de insectos para alimentación animal

Una granja de insectos
Valladolid

Estos invertebrados son una fuente más rentable y respetuosa con el medio ambiente que los peces para fabricar un volumen alto y constante de harina para elaborar piensos para pollos, cerdos o conejos.

España es deficitaria en harina de pescado, una de las principales materias primas para fabricar pienso. Un negocio en el que solo la industria de alimentos para mascotas mueve 1.200 millones de euros anuales. La demanda actual se satisface pescando peces para fabricar harina de pescado, pero este sistema está esquilmando los mares. "Esta forma de producir harina de pescado no es sostenible y es muy contaminante por lo que los insectos se han convertido en la mejor alternativa", explica Javier Martínez, gerente de Bioento una de las primeras empresas en poner en marcha granjas de insectos en España.

El uso de larvas de insecto como base proteínica se traduce en un recorte considerable en la cantidad de recursos necesarios para crear el alimento. El usar insectos como base permite reducir el uso de terreno a solo 45 metros cuadrados para generar 10 kilos de proteína. El consumo de agua y las emisiones de contaminantes de efecto invernadero también disminuyen de una manera drástica. La harina de pescado presenta además más desventajas, es un "commodity" con mucha fluctuación de precio que provoca que las fábricas de pienso tengan muchas dificultades para controlar el gasto de este producto.

El criar insectos para elaborar las proteínas obtenidas a partir de las larvas de moscas es una alternativa ideal a la harina de pescado en la industria de la alimentación animal. "Estos insectos son una fuente más conveniente para fabricar un volumen alto y constante de harina para elaborar pienso para alimentación animal", explica Martínez. Ensayos exhaustivos han demostrado que la harina de insectos es un buen sustituto de la harina de pescado. Después del prensado de las larvas de mosca desecadas la harina de insectos tiene una concentración de proteínas de más del 62 por ciento.

Precio estable

La harina procedente de insectos ofrece a las fábricas de piensos un precio estable, un volumen constante y una producción sostenible en la que se utilizan menos recursos. "Los insectos son fáciles de criar, ocupan poco espacio y la comida que toman tiene poco valor. Además, con la ventaja de que al ser residuos vegetales lo que comen contribuyen a una economía circular en la que se aprovecha todo". Esta harina puede utilizarse para alimentación de peces que fue su primer mercado, pero también para pollos, cerdos o conejos. "De momento para la alimentación de rumiantes no está autorizada tras los problemas que hubo con la crisis de las vacas locas", explica el gerente de esta empresa.

En Bioento empezaron hace tres años con este proyecto en los que se han pasado estudiando el ciclo vital de la larva de la mosca soldado negra y la mejor forma de criar y producir estos animales en un entorno controlado. "La primera granja de reproductores y huevos la hemos construido en Madrid y también hemos abierto otro centro de larvas de engorde en Cuellar (Segovia) que tiene una capacidad para producir 2.000 toneladas de harina al año".

La razón de instalarse en esta localidad segoviana responde a tener garantizado el suministro vegetal para estos insectos ya que esta zona es rica en la producción de verduras y fruta donde las piezas y recortes que se descartan para consumo humano se destinan para la alimentación de estos animales. En un centro reproductor pueden habitar perfectamente unos 30 millones de individuos mientras que una granja tipo puede albergar unos 400 millones de larvas para su engorde. España es un lugar ideal para la cría de estos insectos debido a que al ser un país mediterráneo somos uno de los principales productores de residuos vegetales que son esenciales para su alimento. También, nuestro clima favorece la producción de estos insectos ya que el coste de reproducir su hábitat ideal no supone mucha variación con respeto al que tenemos durante gran parte del año.

Abono ecológico

Dentro de este proceso de economía circular que quiere premiar Europa, también tienen un lugar los residuos de los insectos. La metabolización de los residuos vegetales genera deposiciones que se convierten en abono ecológico rico en nitrato fósforo y potasa para granjas ecológicas. "Nuestras granjas no generan residuos, todo se aprovecha para sacarle un valor, ya sea económico o medio ambiental", comenta Javier Martínez. En esta empresa han diseñado un sistema innovador propio para la cría de estos insectos en una nave de unos 1.500 metros donde por diversos sistemas se mantiene una atmosfera ideal para su reproducción, se les da de comer, se retiran las larvas y los residuos se separan para posteriormente utilizarlos como abono ecológico. "Nuestra última iniciativa es que nos han concedido una ayuda del CDTI para que los insectos coman la basura orgánica que generamos en ciudades y pueblos para hacerla desaparecer y contribuir así a mejorar el medio ambiente".

La idea de esta empresa es construir en los próximos cinco años entre 30 y 50 granjas en un modelo mixto de centros propios y franquiciados. "Con una inversión de unos 200.000 euros cualquier emprendedor puede montar un negocio que genere dos empleos en el medio rural y que debido a la demanda existente deje unos beneficios de entre 80.000 y 120.000 euros al año", señala el gerente de esta empresa. Bioento pretende convertirse así en la empresa más importante de España de cría de insectos y generador de harina proteica, grasas y fertilizante orgánico.

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