¿Vuelve el optimismo a los mercados?

Por Ignacio Méndez, director de análisis de Mirabaud Securities España

A muchas personas les está sorprendiendo la fuerza con la que las bolsas europeas -en general- han empezado el ejercicio 2019, y la española -en particular-, con un Ibex subiendo más de un 6% en apenas tres semanas.

Una de las cosas que más está despistando a algunos inversores es que estas fuertes subidas están coincidiendo con un marco que no puede definirse como muy positivo, con movimientos como el rechazo del parlamento británico al acuerdo del Brexit firmado con la Unión Europea, y con unos datos macro en Europa que se siguen deteriorando, donde destaca la debilidad de Alemania y Francia. Si esto no fuera suficiente, los datos en China muestran una sensible desaceleración con la economía, creciendo al menor ritmo de los últimos 28 años.

Pero, en honor a la verdad, no todo han sido malas noticias en este inicio del año, destacando tres factores en el lado positivo: los avances alcanzados para resolver las disputas comerciales entre Estados Unidos y China; la resolución del conflicto entre la Unión Europea e Italia; y todo ello junto a una postura más flexible sobre la subida de tipos por parte de la Fed y unos datos macro en Estados Unidos que siguen mostrando gran fortaleza.

Siempre se dice que la bolsa descuenta las expectativas, y creemos que lo que ha pasado en estos últimos meses en los mercados es un claro reflejo de esta afirmación. Después del verano, los mercados de renta variable empezaron a ponerse muy nerviosos por la complicada situación política en Italia y por la falta de avances en las negociaciones del Brexit, lo que les llevó a descontar una fuerte desaceleración económica en la Eurozona.

Este escenario se veía agravado, además, por un entorno global donde las disputas comerciales entre China y Estados Unidos ponían en riesgo el comercio internacional y, con ello, el crecimiento de China, uno de los principales importadores de productos europeos.

Una vez más todo parece indicar que los mercados acertaron la dirección del movimiento, pues los datos macro de la Eurozona se debilitaron considerablemente en la segunda mitad del año. De lo que no estamos tan seguros es de la magnitud de la corrección, que creemos fue excesiva, pues no hay que olvidar que estas caídas llevaron a los índices europeos a cotizar a múltiplos que sólo se han dado en momentos de fuerte recesión en Europa, algo que no es un escenario probable para 2019, incluso después de la fuerte desaceleración sufrida por Europa en los últimos meses.

En este inicio de año, el mercado está constatando que muchas de las incertidumbres que atenazan a la economía mundial en general, y a la europea en particular, empiezan a clarificarse de forma positiva (Italia, guerra comercial…) y, las que no se están resolviendo, por lo menos se retrasan en el tiempo (Brexit).

Sin las cortapisas de las incertidumbres políticas, el escenario macro gana gran visibilidad y hay muchos argumentos para pensar que la desaceleración actual de la Eurozona es en gran parte coyuntural (parón de industria automovilística por la normativa contra emisiones, fortaleza del crudo y del euro en la primera mitad del año,…) y que según se vayan normalizando estos factores se empezará a ver una sensible mejora en los indicadores macro.

Esperemos que el mercado esté acertando una vez más, de manera que los nubarrones que se cernían sobre la economía europea se vayan disipando y, en lugar de hablar de estancamiento y/o recesión, volvamos a hacerlo sobre crecimientos sólidos. Creemos que, en un escenario macro con crecimientos del PIB para la Eurozona por encima del 1,5%, y con las atractivas valoraciones a las que está cotizando la renta variable, las subidas en bolsa no han hecho más que empezar.

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