A la espera de mayor visibilidad

Por Paulo Gonçalves es Analista de Estrategia de Mercados de Banca March

El pasado mes de septiembre marcaba el décimo aniversario de la denominada Gran Recesión. Sin embargo, 10 años después del comienzo de esa gran crisis financiera y económica, nos encontramos actualmente con una economía mundial en expansión, creciendo a un ritmo por encima del promedio histórico y apoyada en los estímulos que han implementado tanto Bancos Centrales como los Gobiernos.

Cabe destacar que el actual ciclo económico es ya el segundo más largo de la historia en la primera potencia mundial como es Estados Unidos, al acercarse a los 10 años de crecimiento continuado del PIB. Sin embargo, una de las causas de la anterior crisis económica como fue el excesivo endeudamiento, no se ha solucionado. De hecho, a nivel mundial la deuda total se ha incrementado en el último decenio hasta alcanzar el 218% del PIB frente al 180% de 2007.

Centrándonos ahora en el momento actual y en el posicionamiento recomendado, este año estamos asistiendo a una mayor dispersión en la rentabilidad de los activos, una de las características que pensamos seguirá presente en los próximos trimestres y por lo que habrá que ser más selectivo en las inversiones.

Existen tres incertidumbres principales, que seguirán afectando el comportamiento de los mercados en el corto plazo y con ello, elevarán la volatilidad de las bolsas. Nos referimos a las tensiones comerciales con EEUU, el deterioro de las condiciones de financiación de algunas economías emergentes y, por último, las negociaciones en Europa relativas al Brexit y sobre todo los presupuestos del nuevo ejecutivo italiano.

En cuanto a las tensiones comerciales seguimos en un contexto marcado por avances y retrocesos en las negociaciones entre el Gobierno de Trump y los demás socios comerciales. Por el lado positivo, se ha cerrado un nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá, pero la nota negativa fue con China, al incrementarse una vez más las tarifas mutuas que se aplicarán estos países en sus transacciones de mercancías.

Seguimos manteniendo que nos encontramos ante una dura negociación, pero que la solución final debería ser negociada ya que cualquier otra opción es mala tanto para EEUU como para China. Mayores barreras comerciales reducirían la productividad y aumentarán la inflación. Sin embargo, no se esperan acuerdos hasta después de las elecciones a las Cámaras del 6 de noviembre en EEUU.

En lo relativo a las economías emergentes, consideramos que los problemas de Turquía, Argentina y Sudáfrica no deberían extenderse al resto de emergentes, donde los activos comienzan a descontar un escenario demasiado adverso. Si bien estas tres economías presentan unos desajustes macroeconómicos que les hace más vulnerables a un deterioro de las condiciones de financiación internacionales (elevada deuda externa y déficit por cuenta corriente), esta situación no es extrapolable al resto de economías emergentes.

A nivel europeo, la incertidumbre en Italia se ha incrementado con la presentación de las primeras noticias sobre los presupuestos del nuevo ejecutivo que chocarían con los acuerdos previos con Bruselas. De confirmarse el giro en la política fiscal italiana que elevaría el déficit público hasta el 2,4% del PIB unido al aumento del coste de financiación, la sostenibilidad de la ya elevada deuda pública italiana estaría en tela de juicio.

En conclusión, aunque de fondo seguimos en un ciclo económico todavía expansivo y en el cual los beneficios empresariales continuarán registrando importantes crecimientos, los riesgos latentes antes comentados nos hacen mantener una mayor cautela.

Desde julio recomendamos reducir la sobre ponderación en renta variable hasta neutral, a la espera de mejores oportunidades de compra y por el momento mantenemos este posicionamiento. Preferimos esperar a una mayor visibilidad sobre las tensiones comerciales y sobre los presupuestos de Italia, así como a niveles de valoración algo más atractivos de las bolsas mundiales, para volver a incrementar posiciones.

Para ello, será también fundamental que la temporada de resultados empresariales del tercer trimestre que comenzará este mes, siga cumpliendo las expectativas. En el caso de EEUU, se espera un crecimiento de los beneficios del 21,5% interanual pero este trimestre también en Europa tendríamos datos alentadores al estimarse un avance del 14,2% para las empresas del Stoxx600, mejorando un primer semestre lastrado por el euro, la exposición a emergentes y los débiles resultados del sector financiero.

En cuanto al mercado de renta fija, seguimos recomendando evitar la deuda soberana de mayor calidad crediticia y por otra parte, el crédito cada vez muestra menor potencial. El aumento de la inflación y una política monetaria menos expansiva son factores negativos que terminarán empujando al alza los tipos de interés a largo plazo, por lo que mantenemos la preferencia por duraciones cortas y contener la exposición a crédito siendo muy selectivos. Sí recomendamos aprovechar el mal comportamiento de la deuda emergente en moneda fuerte e incrementar exposición. Los niveles actuales de las primas de riesgo de estos países, ya incorporan en gran medida los escenarios negativos y deberíamos ver una recuperación de este activo en el medio plazo.

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