Los beneficios empresariales tendrán la palabra

Paulo Gonçalves es Analista de Estrategia de Mercados de Banca March

Durante el último mes se han intensificado los riesgos. En particular, existen dos factores “exógenos” que podrían derivar en un deterioro más acelerado del actual ciclo económico, que consideramos se encuentra todavía en su fase expansiva: nos referimos al proteccionismo y al aumento de los costes energéticos.

Comenzando por el primero, desde enero venimos asistiendo a un cruce de amenazas lideradas por el presidente estadounidense, pero que paulatinamente se van materializando en medidas concretas, y que conllevan además, una respuesta de las otras economías. Por el momento, el efecto directo sobre el crecimiento económico de los aranceles aplicados es todavía reducido y representa solamente un 5% del total de las importaciones de EEUU.

Sin embargo, de confirmarse las últimas amenazas (aranceles adicionales a China y a las importaciones de automóviles) sería una profundización de las tensiones comerciales con efectos negativos ya más directos sobre las cadenas de valor internacionales y, por tanto, sobre el crecimiento de la economía mundial.

Seguimos manteniendo que nos encontramos ante una dura negociación entre bloques, pero que la solución final debería ser acordada porque cualquier otra opción es mala para todos, ya que mayores barreras comerciales, reducirían la productividad y aumentarán la inflación. El problema es determinar si el acuerdo se producirá antes de las elecciones de noviembre a las Cámaras estadounidenses, o si como es más probable, veremos un aumento previo de las amenazas desde la Administración Trump. Lo que sí tenemos claro, es que este tipo de negociaciones continuarán generando volatilidad en el corto plazo.

El otro factor de riesgo es el encarecimiento del petróleo, que ya se está traspasando a la inflación. El IPC repuntó en la zona euro hasta el 2% interanual y en EEUU hasta 2,8%, lo que reduce la visibilidad sobre la estrategia de salida gradual de las políticas monetarias expansivas de los Bancos Centrales.

La cumbre de la OPEP del pasado mes cumplió las expectativas al decidir incrementar la producción de crudo. A pesar de ello, el precio del petróleo no ha cedido como se esperaba. El mayor riesgo para la economía mundial proviene que las dificultades por el lado de la oferta puedan continuar tensionando los precios del petróleo en los próximos meses.
Aunque asignamos probabilidades reducidas a que continúe el ritmo de subida de los precios de la energía, un escenario en el cual el precio del crudo Brent alcanzara los 85$ barril y se mantuviera en esas cotas, nos llevaría a alterar sustancialmente nuestras perspectivas económicas para los próximos trimestres.

Nos encontramos con un escenario complejo de cara a la segunda mitad del año, ya que las incertidumbres son ahora más elevadas que hace unos meses. Sin embargo, existen también factores de contrapeso, que nos llevan a mantener la exposición a renta variable.
Por una parte, es importante destacar que no se percibe un deterioro acusado en los fundamentales económicos. Los principales indicadores de confianza empresarial, se mantienen cómodamente en terreno expansivo y son acordes con un crecimiento mundial sostenido. Incluso en economías como la de Estados Unidos, en junio la confianza de los empresarios señala una mejora de la actividad.

Pero más relevante aún es el crecimiento que se percibe también en los beneficios empresariales y que son el principal factor que volverá a apoyar las bolsas. A nivel global, se espera este año un aumento de los beneficios del 15,5%. De hecho, a pesar de la creciente incertidumbre política se han revisado al alza recientemente.

grafico banca march julio

En este mes que acabamos de empezar, esperamos confirmar estas alentadoras perspectivas en la temporada de resultados empresariales del 2 trimestre del año que dará su “pistoletazo de salida” a partir del 12 de julio. Este será desde nuestro punto de vista el factor decisivo para que las bolsas puedan recuperar.
En este contexto, recomendamos mantener la exposición a renta variable en las carteras ya que continuamos considerando que se trata del activo que ofrece un mejor ratio de rentabilidad /riesgo. Consideramos que la volatilidad que se incrementará durante los próximos meses debería ofrecer oportunidades de compra.

En cuanto a la renta fija, se recomienda mantener un posicionamiento cauteloso y seguimos recomendando estar fuera de deuda soberana desarrollada. En los próximos meses asistiremos a un repunte de la inflación y a medida que se modere la incertidumbre política en Europa, mantenemos nuestras expectativas de que los tipos a largo plazo en Alemania se elevarán hasta el 0,9% para el bono a 10 años y en Estados Unidos hasta el 3,2%. Por ello, ratificamos la preferencia por duraciones cortas y continuar reduciendo exposición a crédito.

En el mercado de divisas, niveles del cruce euro-dólar cercanos al 1,15 EUR/USD nos parecen adecuados para reducir exposición al dólar. Consideramos que los factores que han propiciado la depreciación del euro frente al dólar son temporales (menor dinamismo de los datos de actividad de la zona euro y repunte de los temores políticos). A medio plazo el cruce deberá cotizar en niveles más cercanos a 1,20 EUR/USD y por ello no vemos mucho potencial adicional para el billete verde.

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