Petróleo, la ecuación a tener en cuenta a la hora de invertir en el sector energético

Por Paulino Sánchez-Escribano, CFA, miembro de CFA Society Spain y Director de Inversiones en GFED

La imparable subida del precio del petróleo ha encontrado la horma de su zapato en la capacidad de mover la, cada vez mayor, producción de petróleo, al menos en lo que respecta a la referencia más importante que se negocia en el mercado de Estados Unidos: el WTI. El imparable crecimiento del volumen de producción de petróleo en la zona de Permian, sobre todo, (situada entre Texas y Nuevo México) ha hecho que la producción total de crudo en Estados Unidos se sitúe cerca de los 11 millones de barriles al día. Este nivel es máximo histórico, después de cuatro décadas de caídas continuas. La nueva tecnología de extracción basada en los avances en las técnicas de fracturación mecánica ha hecho posible este milagro.

Sin embargo, este increíble aumento de la producción está descosiendo literalmente las costuras de la red de distribución de petróleo en el país norteamericano; no hay capacidad de mover el petróleo lo suficientemente rápido para que alcance los principales centros de distribución y refino con la misma velocidad con la que se extrae. Esta situación está creando cuellos de botella que empujan el precio del petróleo recién extraído muy por debajo de lo que los fundamentales del mercado justifican.

Esta situación es única para esta zona de Estados Unidos y no se da en ninguna de las otras zonas de extracción a escala mundial. La principal consecuencia ha sido un incremento del diferencial entre el precio de la referencia del petróleo extraído en Estados Unidos, WTI, y la utilizada en el resto del mundo, Brent. Esta diferencia, que se ha movido entre los 5 US$ a favor del Brent desde que el precio del crudo rebotó a principios de 2016, ha pasado a 10 US$, con algunos picos cercanos a los 13 US$. Y los analistas esperan que la situación se mantenga, por lo menos, hasta final de año. Históricamente esta diferencia ha sido favorable al WTI por su mayor calidad respecto al Brent. Pero desde que se produjo el boom de la fracturación mecánica, con el consiguiente aumento de la oferta de petróleo WTI, es favorable al Brent.

Todo esto tiene consecuencias importantes a la hora de invertir en el sector de la energía. A pesar de que las principales compañías de extracción no han dado muestras de manera oficial de su voluntad de reducir la actividad, algunas sí que han comentado, extraoficialmente, que si no se soluciona el problema rápidamente, esta medida puede ser una posibilidad real. Las compañías proveedoras de servicios de las extractoras, también se podrían ver afectadas. Sin embargo, las compañías que se enmarcan dentro de la parte intermedia de la cadena (“midstream”) y que se dedican al transporte del petróleo y el gas a través de los oleoductos y gaseoductos, podrían verse beneficiadas por el aumento de la demanda de espacio de transporte, y hasta que se pongan en marcha nuevas tuberías. De todas formas, las valoraciones en el sector distan mucho de situarse en niveles elevados, toda vez que el mercado no se ha decidido a poner en precio la subida del petróleo en los beneficios de las compañías.

Otro de los sectores que se podrían ver muy beneficiados es el de compañías con capacidad para mover parte del exceso de producción de petróleo en Estados Unidos al resto del mundo. Desde que se levantase la restricción a las exportaciones de petróleo en aquel país en 2016, el volumen de exportación de crudo al resto del mundo no ha dejado de subir, hasta alcanzar alrededor de 1,5 millones de barriles de petróleo al día. Para poner este número en contexto baste decir que el volumen de exportación de petróleo máximo que había tenido Estados Unidos en los últimos 100 años, y hasta la eliminación de la prohibición, fue de cerca de 500 mil barriles al día, en el año 1957; un tercio menos. Y, en este caso también, se espera que la cifra siga creciendo con el aumento de la producción.

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