Los riesgos se incrementan

Por Paulo Gonçalves es Analista de Estrategia de Mercados de Banca March

El ciclo económico ha mantenido el cauce previsto en los primeros meses del año y las cifras conocidas son acordes con un PIB mundial acelerándose en esta primera mitad del año. Sin embargo, ciertos “nubarrones” han aparecido en el horizonte: la posible implementación de medidas proteccionistas, la subida de los costes energéticos y el deterioro de las condiciones financieras, son los tres principales factores de riesgo que podrían alterar las halagüeñas previsiones.

De los tres riesgos señalados, consideramos la subida del precio del petróleo el más preocupante en el corto plazo. Si se mantienen los niveles actuales (75$ para el Brent), la desaceleración del crecimiento sería más acusada, pero sobre todo preocupa el posible repunte de la inflación, que estimamos se elevaría a partir del segundo trimestre, sobrepasando el IPC en Estados Unidos el 3% interanual y en la eurozona el 2%.

grafico banca march

Este repunte de la inflación afectaría la evolución de los tipos de interés, que aumentarían con mayor celeridad de lo previsto. No debemos olvidarnos que los niveles de endeudamiento mundiales siguen muy altos y por ello, una escalada de los costes de financiación frenaría el crecimiento: entre las principales economías mundiales un incremento de 100 p untos básicos de los tipos de interés elevan los costes de servicio de la deuda para el sector privado entre 1% y 1,5% del PIB a 12 meses vista, cifras nada desdeñables.

En cuanto a la posible escalada de una guerra comercial global, continuamos siendo escépticos y vemos difícil la entrada en un agujero negro sin retorno. Nuestro escenario central, es de una salida negociada, en la cual Estados Unidos y otras economías desarrolladas introducirán tasas específicas a algunos sectores y productos. Por su parte, China accede a revisar sus leyes de propiedad industrial, mayor apertura a inversiones externas y fortalecer su modelo económico hacia un mayor consumo. En este escenario, el crecimiento mundial apenas se verá afectado y las presiones al alza sobre los precios serán contenidas.

Por el lado positivo, la temporada de resultados empresariales muestra cifras alentadoras, lo que permite mantener las expectativas de recuperación en las bolsas. En concreto, con el 78% de los resultados ya publicados de las empresas del S&P500, los beneficios avanzan un 23% interanual y las ventas un 8,7%.

En conclusión, todavía  prematuro para hablar de un final de ciclo dado que las políticas monetarias y fiscales continúan apoyando el crecimiento mundial y las empresas están logrando traspasar esta mejora de la actividad a sus cuentas de resultados, lo que deberá dar soporte a las bolsas. No obstante, la estabilización de las bolsas tras los fuertes movimientos registrados en los últimos meses probablemente requerirá cierto tiempo y sobre todo una mayor dilución de la actual prima de riesgo política. En este entorno, y tras la recuperación desde mínimos de las principales plazas bursátiles mundiales y en particular de las bolsas europeas (Eurostoxx50 +8%) se recomienda una mayor cautela ya que podemos asistir un freno en esta mejoría.

A nivel regional, continuamos apreciando un mayor potencial en las bolsas europeas y también en las de economías emergentes. Por su parte, el posicionamiento sectorial, debe también continuar sesgado a sectores cíclicos y en particular al financiero, industrial y la tecnología, pero se recomienda buscar oportunidades dentro de sectores más defensivos como telecomunicaciones o sanidad para reducir el riesgo de mercado en las carteras (la beta).

En renta fija seguimos evitando exposición a la deuda soberana de mayor calidad crediticia y manteniendo una duración reducida ya que esperamos aumentos adicionales de las rentabilidades exigidas a 10 años. En Estados Unidos superarán el 3%-3,2% este año y en Alemania se elevarán hasta el 0,9%. Con ello, y a pesar de las pérdidas acumuladas este año por la deuda soberna, continuamos pensando que se producirán caídas adicionales de la renta fija soberana.

El euro se ha perdido terreno, castigado por la ampliación del diferencial de tipos interés con Estados Unidos al confirmarse la divergencia de la política monetaria: la Fed seguirá subiendo el precio del dinero en al menos otras dos ocasiones este año, mientras que el BCE sigue aplazando la retirada de estímulos. A ello, se unió también el deterioro de los datos macroeconómicos de la eurozona.

Con ello, el cruce euro-dólar se ha acercado a los niveles que preveíamos y consideramos que se deben aprovechar apreciaciones adicionales del billete verde más allá del nivel del 1,20 EUR/USD para empezar a recoger los beneficios de esta posición.

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