¿Cómo posicionarnos en el entorno actual?

Por Paulo Gonçalves, analista de estrategia de mercados de Banca March.

Las dudas de los inversores se han elevado principalmente debido a dos factores: por una parte, el riesgo a un incremento de las medidas proteccionistas a nivel mundial, y en segundo lugar, pero no menos importante, temores a que la inflación repunte más de lo esperado y conlleve una salida apresurada de las políticas monetarias expansivas.

En ambos casos, cabe destacar que gran parte de estos temores se avivaron más por cambios en las políticas económicas del ejecutivo estadounidense, que por un deterioro real de los fundamentales económicos. Con ello, la “prima de riesgo política” volvió a hacer acto de presencia, siendo uno de los principales detonantes del peor comportamiento de la renta variable.

Los episodios de repunte de la volatilidad dentro de una tendencia alcista no son inusuales, pero también es importante señalar que suelen registrar una duración cercana a dos trimestres. Por ello es previsible que los próximos meses todavía sigan marcados por una volatilidad superior a lo registrado el año pasado.

Sin embargo, la nota positiva es que los datos de actividad mundial no se han deteriorado en el trimestre y en particular los indicadores adelantados de las principales economías continúan en terreno expansivo. Estos indicadores son acordes con nuestro escenario de crecimiento mundial sostenido y por encima del promedio histórico.

Por el lado negativo, en el corto plazo los mercados seguirán presionados por el riesgo de una escalada de las tensiones comerciales. A falta de conocer los detalles de los aranceles que se implementarán, hay que señalar que las medidas anunciadas por el ejecutivo de D.Trump tienen por el momento un escaso impacto económico (en conjunto afectarían menos de un 5% del total de las importaciones estadounidenses).

Nuestro escenario central es que se evite una subida general de las tarifas y de otras medidas proteccionistas, ya que no beneficiarían a ninguna de las principales economías. Por ello, consideramos que es importante no actuar precipitadamente ante temores de carácter más políticos, ya que los fundamentales económicos son alentadores y deberán apoyar la mejora de los beneficios, y con ello, una recuperación de las bolsas tras un comienzo del año más dubitativo.

En conclusión, vemos las recientes caídas como oportunidades de construir carteras, pero aprovechando el peor comportamiento relativo de algunos activos, más que a través de un incremento adicional de los niveles de riesgo asumidos. La estabilización de las bolsas tras los fuertes movimientos registrados en los últimos meses probablemente requerirá cierto tiempo y sobre todo una mayor dilución de la actual prima de riesgo política.

En concreto, uno de los sectores dentro de las bolsas con peor comportamiento relativo de las últimas semanas ha sido el financiero, por lo que vemos esta caída como una oportunidad para adoptar una mayor exposición principalmente a través de bancos Europeos, que además actuarían como “protección” ante la esperada normalización de los tipos de interés también a este lado del Atlántico.

 

También presentan buenas perspectivas el sector industrial y el tecnológico, que en ambos casos tuvieron un peor comportamiento relativo en el último mes al verse castigados por la posibilidad del incremento del proteccionismo y la regulación. Sin embrago, confiamos en que estos sectores siguen manteniendo un mayor potencial de crecimiento de sus ingresos que apoyará sus cotizaciones.

En la renta fija, las duraciones de las carteras deberán mantenerse reducidas ya que la deuda soberana de mayor calidad crediticia seguirá presionada, en particular los tipos a largo plazo, para los que se esperan aumentos adicionales de las rentabilidades exigidas: en Estados Unidos los tipos a 10 años alcanzarían el 3% este año y para el Bund alemán el 0,9% – 1%.

El crédito a empresas es cada vez menos atractivo y en las últimas semanas se ha asistido a un incremento de las emisiones en primario, que además han tenido una peor acogida al no registrarse estrechamientos adicionales de los diferenciales exigidos. Otros factores que nos hacen estar más cautos con la evolución del crédito en los próximos meses se derivan del creciente aumento de los movimientos corporativos, que si bien suelen apoyar el mercado de renta variable y ser una señal de fortaleza del ciclo, también pueden incrementar excesivamente el endeudamiento de las empresas y presionar sus calificaciones crediticias.

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