La volatilidad ha llegado para quedarse

Por Paulo Gonçalves, analista de estrategia de mercados de Banca March

El conjunto de datos macroeconómicos publicados en el primer mes del año siguen confirmando nuestras expectativas: el crecimiento mundial se acelerará este año y la expansión económica se consolida siendo ahora más sincronizada entre las principales economías.

Como muestra un botón, y fueron especialmente relevantes indicadores como la confianza de los empresarios y de los consumidores de la Euro-zona, que alcanzaron en enero máximos en más de una década y que permiten adelantar que la mejora de la actividad continuará en los próximos meses.

En el panorama empresarial, también continúan las buenas noticias, con una temporada de resultados alentadora: con el 60% de las publicaciones de las empresas del S&P 500, los beneficios crecen a ritmos del +14% interanual y con un ratio de sorpresas positivas del 81%, situándose muy por encima de su promedio histórico. También en términos de ingresos los datos superan las previsiones, al alcanzar un crecimiento del +8,6%.

A pesar de este positivo contexto, en las últimas sesiones las bolsas mundiales registraron fuertes pérdidas, que en muchos casos, “volatilizaron” todas las ganancias previas. El temor a que un repunte de la inflación derive en una retirada apresurada de los estímulos monetarios de los Bancos Centrales, elevó con celeridad los tipos de interés exigidos a la deuda pública e hizo temer que el endurecimiento de las condiciones financieras, terminara empujando la economía a un frenazo del crecimiento.

La volatilidad, que había sido la gran ausente de las bolsas durante todo el año pasado, ha vuelto así a reaparecer en los mercados. Esto no debe sorprendernos, ya que lo inusual fue lo ocurrido en 2017 donde la volatilidad del MSCI World se situó a cierre del año en el 5,9%, muy por debajo del promedio de 16% registrado en la última década.

grafico baca march

Como se aprecia en el gráfico, las bolsas reaccionaron con fuertes caídas. Sin embargo, cabe señalar que en  términos históricos estos procesos correctivos dentro de un ciclo alcista no son inusuales. De hecho, si algo se podría caracterizar como “menos habitual”, era la ausencia de una corrección desde 2016 (en junio el “Brexit” fue el detonante de un movimiento similar y, en noviembre, las dudas con la elección de D.Trump). En ambos casos, la fortaleza de la mejora de la actividad se sobrepuso a estas incertidumbres.

Todo va muy rápido en estos primeros meses del año, y por ello, es aún más importante centrarse en los fundamentales económicos, que como descritos siguen siendo positivos para los activos de riesgo.

Por una parte, pensamos que la inflación irá tendiendo al alza a lo largo del año apoyada en el mayor dinamismo económico y sobre todo, en el menor desempleo en las economías desarrolladas. Sin embargo, existen también factores estructurales que pensamos mantendrán los precios al consumo contenidos: la evolución demográfica, la aceleración de los cambios tecnológicos y niveles todavía elevados de deuda, frenarán este previsible repunte de la inflación. Este escenario deberá permitir que la salida de las políticas monetarias expansivas sea gradual y se mantenga dentro de la hoja de ruta prevista: en el caso de la Fed, el precio del dinero deberá cerrar este año entre el 2%-2,5%, mientras que el BCE los dejaría invariados en el 0%.

Por otro lado, seguimos viendo potencial en la renta variable debido a la recuperación de los beneficios empresariales. Desde comienzo del año los beneficios estimados para 2018 a nivel mundial se han revisado al alza en un +5% hasta un crecimiento del +14%, lo que unido a los últimos recortes, sitúan ahora el PER del MSCI AC World en el 15,4x, nivel ya incluso por debajo del promedio histórico (15,7x).

En conclusión, la mejora del crecimiento económico, pero sobre todo la fortaleza del aumento de los beneficios empresariales, deberán dar soporte a las bolsas y permitir sobreponerse a la incertidumbre actual. Es por ello, que se recomienda mantener las posiciones en renta variable ya que pensamos que continúa siendo el activo con mayor potencial. Eso sí, este año claramente será menos “plácido” para capturar el retorno extra que pensamos ofrecerá las bolsas: por ello, una correcta diversificación sectorial y una gestión más activa serán factores diferenciadores.

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