La importancia de la valoración de los activos financieros

Por Álvaro Manteca Gonzalez, CFA y responsable de estrategias de inversión Banca Privada, BBVA

El procedimiento para valorar cualquier activo financiero se basa en los rendimientos que voy a obtener del mismo en el futuro. Estos rendimientos futuros tenemos que traerlos al momento presente, utilizando para ello una tasa de descuento, que dependerá en última instancia de la mayor o menor seguridad que tenga el inversor de obtener realmente los rendimientos esperados.

Obviamente, la tasa de descuento que se aplicará a la deuda pública emitida por un país desarrollado será muy inferior a la utilizada para valorar la deuda de un emisor privado con baja calidad crediticia. También influirán en la tasa de descuento las expectativas de inflación futura, el plazo de la inversión, la liquidez del activo financiero y el coste de oportunidad que supone diferir el consumo presente. Por lo tanto, el precio del activo será el resultado de efectuar este descuento de flujos de caja futuros.

En consecuencia, a igualdad de rendimientos futuros, el precio actual de un activo financiero será mayor cuanto mayor sea la certidumbre de que percibamos realmente esos rendimientos y viceversa.

El menor precio de los activos más arriesgados, por otra parte, implica una mayor rentabilidad esperada, lo que es perfectamente coherente con el mayor riesgo que soporta el inversor.

Otro aspecto importante de la valoración de activos es que se utiliza la información de la que disponemos en el momento actual que, por lo tanto, ya está incorporada en el precio. En este sentido, sólo la información nueva, que puede afectar tanto a las expectativas de rendimiento del activo financiero como a la tasa de descuento, es relevante desde un punto de vista de valoración.

Es muy habitual que este concepto no se comprenda correctamente por parte del pequeño inversor. En el mundo del asesoramiento financiero, muchas veces nos encontramos con determinados activos en las carteras de los clientes que han sido adquiridos "porque tenían unas buenas expectativas". Las expectativas de un activo financiero, sean buenas o sean malas, ya están incorporadas en el precio del mismo. Es decir, en muchos casos, estamos comprando lo que ha subido de precio, que no tiene por qué ser lo que vaya a subir a partir de este momento.

Para intentar solventar este problema, el inversor debería hacerse varias preguntas y la primera de las mismas es la siguiente: en base a la información de la que dispongo y mis propias expectativas, ¿creo que el mercado está valorando bien este activo? En el caso de que la respuesta sea negativa, debería comprarlo si creo que el activo está infravalorado por el mercado y venderlo (sacarlo de la cartera o abrir una posición ‘corta’) en el caso contrario.

Al mismo tiempo, tendré que prestar atención a los elementos que afectan a la tasa de descuento de los flujos de caja, ya que en caso de que el descuento aumente, el precio del activo financiero bajará y, por el contrario, si la tasa de descuento cae, el precio de mi activo financiero subirá aunque no se hayan modificado sus expectativas de rendimiento futuro.

¿Y cuáles son los factores que afectan a la tasa de descuento? En general, los tipos de interés reales, las expectativas de inflación y las primas de riesgo son los elementos básicos que están detrás de la tasa de descuento.

Una subida de los tipos reales, un repunte de las expectativas de inflación o una mayor prima de riesgo exigida por los inversores tendrán el efecto de aumentar la tasa de descuento y viceversa. En el caso de las primas de riesgo, tienen tendencia a reducirse cuando la situación macroeconómica es benigna y a ampliarse en caso de recesión económica y/o turbulencias financieras.

Hasta aquí, la teoría. El inversor de éxito, además de conocer los fundamentos de la valoración de los activos financieros, debe ser consciente de que los mercados no son completamente eficientes y, por lo tanto, siempre existe la posibilidad de seleccionar valores ganadores actualmente que estén infravalorados por el mercado.

Esta posibilidad, no obstante, solo fructificará si el análisis del inversor ha sido correcto, lo que es más probable si se cuenta con una dilatada experiencia en estos menesteres.

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