El crecimiento económico acelera en la recta final del año

Raimundo Martín, director general de Mirabaud Asset Management para España, Portugal y Latinoamérica

Durante el último trimestre estamos observando que se sostiene la dinámica de crecimiento en todo el mundo, incluso con un ligero acelerón. En Europa, los índices de confianza han alcanzado récords históricos, sobre todo en Alemania, donde el índice IFO para el sector manufacturero, la distribución y la venta mayorista pronostica un crecimiento sostenido en 2017. Las previsiones de empleo también están en máximos, lo que hace pensar que la tasa de paro, aunque se mantiene en niveles elevados, continuará descendiendo. La solidez de las encuestas se ha confirmado en la economía real, gracias al considerable aumento de los préstamos a las empresas no financieras. La inflación sigue siendo el eslabón perdido de esta recuperación cíclica, ya que la subyacente volvió a caer por debajo de la barrera del 1% en noviembre.

En Estados Unidos la situación es similar. El crecimiento del PIB rondará el 3%, estimulado por el consumo privado y la inversión. Durante el año, la actividad debería superar las últimas previsiones de la Reserva Federal y parece seguro que los tipos de referencia subirán en diciembre hasta un 1,25% o 1,50%. La brecha de producción de la economía estadounidense es positiva y debería empezar a generar un alza moderada de la inflación. En este sentido, durante los últimos tres meses el índice de inflación PCE ha subido un 1,9%, acercándose al objetivo del 2% que se ha marcado la Reserva Federal.

De cara a 2018, en Europa prevemos un crecimiento sólido, aunque se frenará ligeramente acercándose al 2%. En Estados Unidos, el plan de estímulos presupuestarios, que debería votarse como muy tarde a comienzos de 2018, ayudará a mantener el dinamismo económico. Nos encontramos, a escala global, con unos indicadores económicos en máximos y un bajo riesgo de recesión; pero también con un escaso margen de mejora.

Por lo que respecta a las bolsas europeas, cedieron terreno en noviembre debido, en parte, a la revalorización del 2,2% del euro frente al dólar. A pesar de las expectativas de subidas de los tipos de interés y del dinamismo de la economía estadounidense, los flujos de inversión continúan poniendo el punto de mira en la moneda única, en detrimento del dólar. No esperamos que los tipos de interés suban en el Viejo Continente antes del tercer trimestre de 2019, pero los inversores parecen inclinarse por descontar rápidamente en las cotizaciones la mejora económica de la región y la futura normalización de la política monetaria del BCE.

En paralelo, el mercado estadounidense encontró apoyo durante noviembre en los avances de la reforma fiscal y en algunos mensajes menos restrictivos en relación con la regulación del sector financiero. En cuando al primer punto, la aprobación en el Senado supone un avance importante y podría dar una primera victoria de peso a la nueva administración. El proyecto de ley tributaria todavía tendrá que ir y venir varias veces entre las dos cámaras del Congreso para limar las diferencias, pero la probabilidad de un acuerdo definitivo durante las próximas semanas es muy elevada. Aunque el efecto sobre el crecimiento será limitado a largo plazo, este proyecto de ley contribuirá a acelerar la actividad el próximo año.

La reforma también apuntalará el crecimiento de los beneficios en 2018.
En los mercados de renta fija, la deuda corporativa y los bonos de alto rendimiento se anotaron pérdidas tras la corrección que se produjo a mediados de mes. El rendimiento de los bonos estadounidenses a diez años repuntó hasta superar el 2,40%. Por último, el precio del petróleo siguió subiendo tras el acuerdo alcanzado por la OPEP para prolongar los recortes de la producción de crudo hasta finales de 2018. La importancia de esta decisión aumenta si tenemos en cuenta que también fue refrendada por Libia y Nigeria, que hasta entonces no habían aceptado sus cuotas de producción.

Desde Mirabaud, dentro de la asignación a deuda pública estadounidense, preferimos posicionarnos en los vencimientos a tres-cinco años; y mantenemos un posicionamiento pro-cíclico en la asignación sectorial. Destacar también que prevemos un incremento progresivo de la volatilidad en los mercados en 2018 y, próximamente, podríamos poner en marcha una asignación de activos más prudente.

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