Con la vista puesta en los resultados empresariales

Joan Bonet es director de estrategia de mercados en Banca March

La temporada de resultados empresariales discurre por la senda esperada, con crecimiento trimestral de los beneficios e ingresos, pero cierta moderación del ritmo frente a trimestres anteriores. En el caso del S&P500, el consenso apunta a un crecimiento trimestral de los beneficios e ingresos del 8% y 5,5%, respectivamente.

A cierre de octubre, el 65% de las compañías integrantes del índice había publicado resultados con un ratio de sorpresas positivas del 73% en beneficio por acción (BPA) y del 67% en ingresos, ambos por encima de la media histórica. En Europa, la temporada está menos avanzada, pero el consenso apunta a crecimientos superiores a los previstos en EE.UU. El informe de perspectivas económicas globales del FMI prevé crecimientos de la economía mundial más elevados y similares a los niveles pre-crisis: +3,6% este año y +3,7% el que viene. La mejora se justifica por el mejor comportamiento de las economías desarrolladas y el buen desempeño global del bloque emergente.

En Estados Unidos se confirma la mejoría de la coyuntura, tras la temporada de huracanes. El crecimiento económico repuntó en el trimestre hasta el 3% anualizado y la encuesta de creación de empleo privado anticipa un importante alza en octubre. Los indicadores de confianza empresarial y consumidora se mantienen cerca de máximos y la producción industrial creció tras el paso de “Harvey” e “Irma”. En el plano político, seguimos a la espera de la posible aprobación de las medidas de estímulo fiscal propuestas por la Casa Blanca.

En Europa, el crecimiento económico avanzó a buen ritmo. En el tercer trimestre, el PIB interanual creció un 2,5%, en consonancia con datos de confianza y actividad muy positivos para la región. Cabe destacar la tasa de paro, sin cambios en agosto en el 9,1% y mínimos de 2009, y la moderación de precios, con el IPC de octubre en el 1,4% lejos del objetivo del BCE.

En España, los datos macro publicados no recogieron el previsible impacto negativo de la crisis catalana. De esta manera, resulta interesante ver el crecimiento del PIB nacional del 3,1% interanual en el tercer trimestre, así como la positiva evolución del empleo a cierre de septiembre: la afiliación de trabajadores a la Seguridad Social se situó por encima de 19 millones, en máximos desde septiembre de 2009.

El buen momento de la coyuntura global, una temporada de resultados positiva y el efecto divisa favorable explican el buen comportamiento de los índices europeos durante octubre. A la cabeza figuraron valores como ArcelortMittal, Siemens Gamesa o Cellnex mientras que bancos como Caixabank (-5,2%) o Sabadell (-2,7%) cerraban con pérdidas.

En renta fija, la anticipada subida de tipos en Estados Unidos impactó negativamente en la deuda del país. Por el contrario, en Europa, la apuesta del BCE por una retirada muy gradual de los estímulos sirvió de soporte a la renta fija del continente. El tipo a 10 años alemán cedió 10 puntos básicos hasta el 0,37%, mientras que la referencia española al mismo plazo cedía 14 puntos básicos, hasta el 1,5%. La prima de riesgo española cerró el mes en 109 puntos básicos, frente a los más de 130 a los que llegó a cotizar en los peores momentos de la crisis en Cataluña. La apuesta del BCE por seguir comprando emisiones de deuda corporativa en Europa y el cierre de los diferenciales de crédito en el continente explican su positiva evolución mensual, tanto en grado de inversión (+1,1%) como en high yield (+1,2%).

Y, por último, el crudo registró de nuevo una excelente evolución en el mes, con un crecimiento del 6,6% hasta los 61,37 dólares el barril, tras confirmarse el acuerdo entre la OPEP y Rusia para prolongar los recortes de producción y la escalada de la tensión en el Kurdistán iraquí.

A sólo unas semanas para el cierre del ejercicio, las rentabilidades acumuladas de las principales bolsas globales son importantes y se sitúan por encima del 11% en todos los índices europeos. Los mercados de renta variable parecen haberse acostumbrado a un entorno de baja volatilidad que bien sabemos que no durará eternamente, pero la historia nos ha enseñado que el hecho de que la volatilidad se encuentre en niveles muy reducidos no necesariamente implica que el rally para la renta variable se tenga que terminar de manera inmediata. Pero, como siempre, la prudencia en la gestión de carteras es esencial y no podemos dejarnos llevar por una excesiva complacencia. Un carácter selectivo y la diversificación siguen siendo los mejores aliados de la inversión.

 

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