La política monetaria y el nuevo entorno de precios

Por Rose Marie Boudeguer, Directora del Servicio de Estudios de Banca March

Los datos conocidos en las últimas semanas confirman la aceleración del crecimiento global, pero las expectativas de inflación se han moderado lo que ha dado lugar a una re-evaluación de la política de los bancos centrales.

Por un lado, la Reserva Federal seguirá subiendo tipos pero, quizás, a un ritmo más gradual de lo estimado hasta el momento.  En la Eurozona el crecimiento se está acelerando, pero persisten riesgos políticos, como las negociaciones del Brexit o las elecciones en Italia. En ese contexto, el BCE ha manifestado que seguirá estimulando el crédito para que la inflación se acerque al objetivo. No tienen previsto, por el momento, evaluar la posibilidad de una reducción adicional de su programa de compras de bonos o una eventual subida de tipos.

Este contexto cambia ligeramente nuestra percepción del comportamiento que mostrarán los activos en las próximas semanas, lo que nos lleva a proponer algunos cambios en las carteras.

Seguimos manteniendo la recomendación de sobreponderar la renta variable; mantener el peso neutral en activos monetarios y seguir infraponderando la renta fija.  No obstante,  hemos aumentado la exposición a crédito a expensas de una ligera reducción en activos monetarios. Este movimiento se justifica en que no esperamos subidas de tipos hasta bien entrado el 2018 en la Eurozona, lo que hará que los activos monetarios sigan dando rentabilidades cercanas a cero.

En esa misma línea, el aumento de la exposición a crédito se fundamenta en que los tipos de interés europeos de corto plazo seguirán anclados por la política expansiva del BCE, lo que favorece estrategias de acortar vencimientos y aumentar el riesgo de crédito.   Este último se beneficia del contexto que permite que las empresas sigan teniendo bajos costes de financiación y se vean apoyadas por beneficios crecientes, lo que mejora su situación crediticia, con revisiones al alza de sus ratings y una reducción de las tasas de impago.  Aunque las valoraciones son muy exigentes, el crédito aporta un plus de rentabilidad a las carteras de renta fija.

Al mismo tiempo, estamos dentro de un contexto de movimientos en rangos en las rentabilidades de las curvas tanto europeas como americanas, que se pueden aprovechar de forma táctica, lo que aumenta la conveniencia de la gestión activa y flexible de la renta fija.  En resumen, dentro de la categoría de renta fija, vemos potencial en crédito de corto plazo, deuda emergente, bonos convertibles y renta fija global gestionada de forma activa y flexible.

La renta variable también se ha movido en un rango lateral en las últimas semanas, ya que, tras una excelente temporada de publicación de resultados, los inversores se encuentran en la disyuntiva de equilibrar los factores positivos – buena macroeconomía, beneficios crecientes, tipos bajos – con los negativos – valoraciones muy exigentes y pocas muestras de una reaceleración de la economía americana.  Por otro lado, no hay riesgo de correcciones fuertes, ya que los inversores aprovechan las caídas para comprar mientras permanecen a la espera de un catalizador que empuje las bolsas al alza nuevamente. Éstepodría venir de impulsos desde Estados Unidos, China, Europa o del comercio mundial.

En este contexto, seguimos positivos en renta variable y mantenemos nuestra preferencia por la bolsa europea, aunque seguimos optimistas respecto a los índices americanos. En cuanto a emergentes, el contexto es positivo para las asiáticas pero también para las bolsas de Europa Emergente y Latinoamérica, a pesar de las incertidumbres políticas, como la que se ha generado en Brasil.

No obstante, no hay que descuidar los riesgos y la política continúa siendo uno los más conspicuos: el retraso de los estímulos en EE.UU., las difíciles negociaciones del Brexit, la incertidumbre en la política italiana, unidos a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio o la Península de Corea, pueden volver a causar pesimismo inversor y volatilidad.

En el mercado de divisas, el dólar se ha visto castigado por decepciones en los datos americanos, la falta de los anunciados estímulos, junto a la moderación de la inflación y de las expectativas de subidas de tipos adicionales.  No obstante, a medida que la Reserva Federal alce tipos, el dólar se acercará nuevamente a la franja  de los 1,05 – 1,10 euros .  Y aunque  el potencial de revalorización no es muy alto, seguimos proponiendo mantener dólares en cartera, por diversificación.

En cuanto al petróleo, esperamos que el barril de Brent se mantenga cerca de los 50 dólares en el corto-medio plazo, un nivel que genera estabilidad tanto para los países exportadores como para los consumidores.

 

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