2017… ¿Déjà vu en los mercados?

Por: Jaime Medem Mac-Lellan, director de Inversiones de Mirabaud & Cie en España

En lo que llevamos de año estamos siendo testigos, por primera vez en mucho tiempo, de una importante recuperación en los resultados de las compañías europeas, con crecimientos medios por encima del 12% en los beneficios. Estados Unidos crece, y los países emergentes parecen también comportarse bien. La situación está provocando una extraña sensación de déjà vu… muchos estrategas y analistas del mercado se preguntan si hemos llegado a un punto de inflexión y podemos volver a vivir 2007.

Tras superar con creces los resultados alcanzados en 2007, Estados Unidos lleva clara ventaja en comportamiento positivo. Ha acogido en su seno el nacimiento de nuevas compañías que, especialmente al amparo del sector de la Tecnología Social, han llevado a su índice de referencia S&P 500 a pasar de su punto mínimo en 2009 a un impresionante 260% de crecimiento. En paralelo, la economía china ha superado al PIB americano, provocando que éste se haya más que duplicado en menos de una década.

Desde nuestro punto de vista, tal déja vú no es más que eso, una mera sensación de una posibilidad, cuanto menos, lejana. La economía global está hoy más correlacionada de lo que lo ha estado nunca y disfruta de una situación notablemente más sólida que la que tenía en 2007. El gobierno americano espera llevar acabo importantes recortes de impuestos que, de tener pleno efecto, impulsarían los beneficios un 30% adicional en 3 años. Por otra parte, en China se esperan crecimientos cercanos al 6,5% este año, pero sobre una base de PIB similar a la de Estados Unidos en magnitud. Desde otro lado, y en este mismo contexto, el ratio actual de deuda de las compañías europeas está próximo al 45% cuando, antes de estallar la crisis, este ratio se aproximaba al 70%. Hablamos de casi el doble que en la actualidad.

Es importante también tener en cuenta que las compañías norteamericanas mantienen en el exterior una liquidez total de 1,3 billones de dólares; en cuya “repatriación” –total o parcial- Donald Trump prometió trabajar durante su programa electoral. Además, la mejora productiva derivada de los avances tecnológicos -se estima- ha contribuido a aumentar la productividad en casi dos dígitos en ciertos sectores durante la última década.

A ello hay que sumar que los países emergentes continúan con su proceso de tránsito hacia economías donde gana peso el consumo y disminuye el de las exportaciones. A modo de ejemplo, en India se estima que cada año algo más de 10 millones de personas “saltan” de una renta anual de 12.000 dólares a una de 18.000, lo que tiene un impacto relevante, directo y positivo en el incremento tanto del consumo como de la satisfacción de sus necesidades como ciudadanos. Finalmente, si nos centramos en Europa, Suiza y Japón, sus respectivos bancos centrales siguen avanzando en el plan de apoyo monetario iniciado meses atrás, con capacidad además de mantener esta política durante un plazo temporal más amplio si fuera necesario. El objetivo: afianzar la ya iniciada recuperación y garantizar unos niveles mínimos de inflación.

A modo de resumen, las economías de los países desarrollados y de Asia están experimentando uno de los ciclos económicos expansivos más lagos pero también más graduales de la historia reciente. Pero no podemos olvidar que la gran crisis que ha volteado el mercado en los últimos diez años ha equilibrado e interconectado más a las principales economías del mundo. Creemos, así, que hay espacio para proyectar más crecimiento global, superior al 3%, hasta 2020. Por todos ello, los datos apuntan a que aún estamos lejos de vernos afectados por algún exceso importante, como ocurrió en 2007, que haga cambiar nuestra visión constructiva hacia los activos de renta variable.

La apuesta desde Mirabaud en este contexto pasa por el largo plazo y la gestión activa. Si nos centramos en renta variable europea, y especialmente en la española, es clave la personalización, es decir, la selección minuciosa de valores. Y creemos que puede ser muy buen momento para incrementar la concentración en las carteras con un foco importante en las medianas y pequeñas compañías. Una estrategia que nos ha funcionado, con rendimientos excelentes, en el pasado cercano y creemos que seguirá siendo efectiva en el futuro.

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