Oportunidades de inversión en el universo de small caps

Por David Gonzalvo, CFA, es miembro de CFA Society Spain y Asesor Financiero

Las compañías de baja capitalización (small caps) son un activo relativamente poco conocido por la mayoría de inversores. El riesgo mayor que tienen en comparación con compañías de gran capitalización o blue chips, la falta de liquidez o la escasez de información son algunos de los argumentos que suelen utilizarse para no incluir estas empresas en las carteras de renta variable. Y aunque dichos argumentos son válidos, también es cierto que el universo de small caps ofrece oportunidades de inversión interesantes, especialmente en momentos como el actual en el que las bolsas han subido con fuerza y en algunos casos se encuentran de nuevo cerca de niveles récord.

Antes de invertir en small caps es importante analizar correctamente los riesgos. Para empezar la volatilidad es más elevada, especialmente en momentos de caídas fuertes en los mercados debido a que los inversores huyen de dichos activos en busca de seguridad. Por lo tanto, es aconsejable que la inversión en este activo no represente más de un 5-10% de una cartera conservadora.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la variabilidad (diferencia de rentabilidad entre las mejores y las peores empresas dentro de un índice) es mayor que en blue chips, por lo que es fundamental hacer una buena selección. Es precisamente este punto el que impide que más inversores se lancen a invertir en el universo de small caps. El hecho de que la información pública disponible sea menor y que el grado de cobertura de los analistas sea escasa (o en algunos casos inexistente) hace más difícil para el inversor no profesional realizar un buen análisis. No obstante, este menor seguimiento de los mercados permite precisamente que existan mejores oportunidades de inversión que en compañías de elevada capitalización. Aunque dicha afirmación es difícil de probar, está basada en la hipótesis del mercado eficiente, cuyo argumento es que los precios de los activos financieros incorporan rápidamente toda la información pública disponible, y por lo tanto no es posible superar de forma consistente los resultados del mercado excepto a través de la suerte o de la información privilegiada. En la medida en que las small caps no tienen el mismo nivel de seguimiento público que los blue chips, dicha teoría pierde fuerza, y por lo tanto permite que los ajustes en los precios sean más lentos.

Un tercer elemento de riesgo es la liquidez. Aunque para importes de inversión pequeños no es relevante, es cierto que en momentos de estrés de mercado el coste de “descargar” acciones puede ser elevado, especialmente para aquellas acciones que no coticen en mercados continuos sino en sistemas de trading alternativos.

Ante estos riesgos, la mejor estrategia para invertir en small caps es limitar los importes de inversión, hacer un buen análisis de la información pública disponible de las compañías y diversificar (si es posible geográfica y sectorialmente). Una alternativa a la inversión activa (selección de valores) es invertir mediante instrumentos de gestión pasiva (como los ETFs) cuya estrategia es replicar el comportamiento de un índice de referencia. El principal índice de small-caps a nivel mundial es el Russell 2000, que incluye 2.000 compañías de baja capitalización (entre 1.000 y 2.000 millones de dólares de media) en Estados Unidos. El homónimo en España es el índice Ibex Small Cap, que incluyen empresas que no están dentro del Ibex 35 y que cumplen con criterios prestablecidos de capital flotante y de rotación anual. Actualmente las principales empresas de este índice son OHL, Ence, Pharma Mar, Axia Real y Liberbank. Un elemento a tener en cuenta si se opta por invertir a través de índices de small caps es que la rentabilidad en comparación con índices de blue chips no suele ser muy distinta, especialmente en periodos de inversión largos. De hecho, como se puede ver en el gráfico siguiente, el retorno acumulado durante los últimos cinco años del Ibex 35 y del Ibex Small Cap es muy similar. Asimismo, existen bastante paralelismos en los movimientos al alza y a la baja de ambos índices, excepto a finales de 2014 y principios de 2015. Por lo tanto, durante dicho periodo los inversores de small caps han soportado comparativamente una mayor volatilidad sin que por ello hayan obtenido una mayor rentabilidad. Aunque la relación entre ambas variables debería ser siempre positiva (a más riesgo mayor volatilidad), no siempre se cumple.

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