Un escenario más favorable para los mercados

Por Alejandro Vidal, Director de Estrategia de Mercados de Banca March

Los datos de actividad de los últimos meses han sido positivos y reafirman las expectativas de comienzo del año, en las que defendíamos que en este ejercicio la economía mundial se dirigiría hacia un escenario de mayor crecimiento y de repunte de la inflación. Además, cabe señalar que esta mejora del ciclo económico se ha extendido. De hecho, en cerca del 90% de las principales economías, los indicadores de confianza de los empresarios se encuentran en terreno de expansión.

De esta manera, esperamos nuevos repuntes de la inflación, mientras el precio del petróleo se mantenga en el rango actual (en torno a los 55 y los 60 dólares para el Brent). Sin embargo, en la segunda mitad del año, la inflación debería frenar su escalada a medida que se diluya este efecto. Todavía se perciben factores estructurales que pueden actuar de freno.

Este escenario positivo, conllevará una política monetaria menos expansiva. La tendencia será más evidente en Estados Unidos, donde la Reserva Federal (Fed) podría elevar el precio del dinero hasta situarlo entre el 1,25% y el 1,5% a finales del año. Estas expectativas no están totalmente puestas en precio, ya que el mercado sólo asigna una probabilidad ligeramente superior al 55% a que la Fed alcance o supere estos niveles a finales del año.

En Europa, aunque el BCE reducirá el ritmo de sus compras de activos a partir de abril, el programa seguirá vigente hasta finales de año. Ahora bien, aunque el crecimiento de la zona euro ha sorprendido al alza, todavía existen riesgos. Por tanto, esperamos que el BCE se mantenga cauto en su política de salida de las actuales medidas ultra-expansivas y, por ello, no se prevén cambios en los tipos oficiales hasta el próximo ejercicio.

En este contexto, el entorno económico será complejo para la inversión en renta fija. Los activos refugio (deuda pública de Alemania y EE.UU.) se encuentran en niveles de valoración excesiva y, por ello, pueden esconder riesgos elevados. Todavía existe valor en la deuda periférica europea, que ha sufrido incrementos de las primas de riesgo por factores políticos, pero que seguirá apoyada por las compras del BCE y por las perspectivas de mejora de los fundamentales de estas economías.

Ante la amenaza de tipos al alza, la principal recomendación para invertir en renta fija, se centra en mantener duraciones cortas. La búsqueda de rentabilidad en esta clase de activo, se debería realizar a través de un aumento selectivo del riesgo de crédito. Por ello, a pesar de la reducción de los diferenciales, seguimos viendo atractivo en la categoría “high yield”.

La renta variable es el activo con el mejor ratio de rentabilidad/riesgo. La mejora de la actividad se trasladará a un mayor crecimiento de los beneficios empresariales y éste será el verdadero motor de las bolsas. La temporada de resultados empresariales del cuarto trimestre ha confirmado el cambio de tendencia y los analistas están revisando al alza sus expectativas de crecimiento de los beneficios al mayor ritmo de los últimos cinco años. Aunque las bolsas ya no están baratas, esta mejora de los beneficios evita niveles de valoración excesivamente caros y que siga habiendo potencial. Eso sí, la exposición sectorial será más relevante que la regional. Con ello, primamos la exposición a sectores más cíclicos como industria, tecnología y financiero en las carteras, pero sin descuidar los niveles de riesgo, y buscando un equilibrio con las oportunidades existentes en valores más defensivos, con elevada visibilidad de beneficios.

En el lado negativo, las bolsas seguirán expuestas a los riesgos políticos. Marzo será un reflejo de ello, ya que se esperan varios acontecimientos: elecciones en Holanda, activación de las negociaciones para la salida de Reino Unido de la UE, presupuestos del nuevo ejecutivo en EE.UU. y la reunión anual del Partido Comunista en China. A todos estos acontecimientos,  se unirán las reuniones de los Bancos Centrales y, en particular, de la Fed, donde hay más posibilidades de una nueva subida de tipos este mes.

Todo lo anterior anticipa repuntes periódicos de volatilidad. Por ello, recomendamos mantener un cierto peso en cartera de activos líquidos, que a pesar de su “inexistente” rentabilidad, nos protegerán ante repuntes de la volatilidad y, sobre todo, nos permitirán aprovechar posibles oportunidades de compra.

En resumen, en el medio plazo se irá confirmando una aceleración del crecimiento mundial con la desaparición de los riesgos deflacionistas registrados el año pasado y con unos Bancos Centrales menos expansivos. Este entorno nos lleva a aconsejar mantener una sobreexposición a la bolsa en las carteras y una posición neutral para los activos monetarios. Frente a ello, mantenemos una menor exposición a la renta fija, en particular, en los bonos de mayor calidad, ya que se verían presionados si se cumple la normalización de la política monetaria y por posibles repuntes de la inflación.

Esta entrada fue publicada en Análisis fundamental, Bancos centrales, Estrategia, Macro, Renta fija. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.