5 Hechos y falsedades del Value Investing

Pablo Martínez Bernal, director de relación con inversores de Amiral Gestion

El value investing está de moda en España, eso nadie lo pone en duda. No obstante, su auge en popularidad mediática no necesariamente implica que sea una filosofía de inversión plenamente comprendida por la comunidad inversora. Por este motivo desarrollaré 5 hechos y 5 falsedades sobre el value investing que explican el porqué de esa fama.

Hechos

1.- Ésta filosofía de inversión funciona. Jean-Marie Eveillard, un value investor francés muy respetado internacionalmente ya contestó a la pregunta de por qué le atraía tanto esta filosofía: “la primera es que es fácil de entender y la segunda es que funciona.” El pragmatismo es una de las mejores cualidades que puede tener un inversor, al igual que el sentido común. Si algo funciona, es mucho mejor replicarlo que inventar algo nuevo que probablemente sea más complejo y no tenga garantías de funcionar.

2.- Es lógica. El concepto más importante de toda la filosofía value es el margen de seguridad. Cuando un puente debe soportar 10 toneladas de peso máximo se construye para aguantar 30 toneladas. Del mismo modo que no queremos que se caigan los puentes, al invertir tiene sentido no querer perder dinero y la mejor forma de conseguir eso es comprando con un amplio margen de seguridad: si creemos que algo vale 100€, comprarlo por 95€ nos impide tener el suficiente de margen de seguridad necesario por dos motivos. Porque nos podemos equivocar y porque el futuro es incierto.

3.- El value investing se centra en lo que es verdaderamente importante, la empresa, y obvia todo lo demás que considera ruido. Centrarse en el análisis exhaustivo de los negocios, sus ventajas competitivas y las dinámicas económicas en las que se desenvuelven es lo correcto.

4.- Es una filosofía contrarian. La esencia de esta inversión es llevarle la contraria al mercado en cada inversión, considerando que los agentes están infravalorando un activo por diferentes motivos. Esto no significa que siempre haya que llevar la contraria a todos los precios que da el mercado, solo en aquellas ocasiones en las que creemos que se equivoca.

5.- Para que el value investing funcione hay que tener paciencia. El mercado puede tardar mucho en corregir la infravaloración de un activo. Nadie tiene la garantía de que nos vaya a dar la razón en un corto espacio de tiempo. Hasta que el mercado valore de manera sensata una compañía puede pasar mucho tiempo. Y mientras que ese momento llega, podemos sufrir mucha presión por parte del mercado, de los clientes, etc. Hay que tener una firme convicción en las ideas y ser paciente para recoger los frutos del trabajo.

Falsedades

1.- La falsedad más extendida es que consiste en comprar compañías con un PER bajo. Esta afirmación es falsa en tanto en cuanto simplifica la esencia de esta filosofía. El value investing es mucho más que comprar lo que está barato atendiendo meramente a una métrica de valoración. Son una minoría las compañías que están baratas en base a esa métrica por los motivos incorrectos. Distinguir unas y otras es la esencia del inversor value.

2.- Es falso que todos los inversores que hacen análisis fundamental sean value investors. El value investing es una forma de entender la inversión y diría que es una actitud ante la vida. Es no dar nada por sentado, buscar la prudencia y ser críticos con nuestro propio análisis.

3.- Es mentira que el value investing sea una contraposición al growth. No son características mutuamente excluyentes a la hora de invertir en una empresa. Encasillar la inversión en estas dos categorías es caer en una falacia lógica clásica, la del falso dilema: o value o growth. Buffett ha demostrado como se puede invertir en compañías a un buen precio y con crecimiento. Miren sino Coca-Cola.

4.- El value investing es infalible. Invertir siguiendo esta filosofía no es una garantía de éxito total. Podemos cometer errores, hasta el propio Buffett ha cometido muchos a lo largo de su carrera. Asociar esta filosofía al éxito continuo es un error. Pero que no sea infalible tampoco implica que no sea la filosofía más sensata a la hora de invertir.

5.- La última falsedad es que es sencillo de llevar a cabo. Aunque desde un punto de vista conceptual sea fácil de entender, llevarlo a cabo es mucho más complejo. No sólo requiere de habilidades y conocimientos elevados sobre los negocios, sino que exige cualidades personales que no todos los inversores tienen. No hay que confundir su simpleza con su facilidad para llevarlo a cabo.

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