Las reformas estructurales toman el relevo de las políticas monetarias

Por Raimundo Martín, director general de Mirabaud Asset Management en España, Portugal y Latinoamérica

Se cumplen dos años desde que el G20 anunciara su compromiso de poner en marcha medidas estructurales para hacer crecer el PIB dos puntos porcentuales más en los próximos cinco años. Sin embargo, las medidas implementadas tan sólo han logrado alcanzar la mitad de ese objetivo. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, las previsiones para 2016 y 2017 apuntan a un crecimiento moderado.

En esta misma línea se manifestaron los gobernadores de los bancos centrales durante su encuentro anual. Sus conclusiones son inequívocas, pese a las medidas de apoyo que se han puesto en marcha, el crecimiento de la economía mundial se mantiene, por quinto año consecutivo, por debajo de su media de largo plazo del 3,7%.

Por lo tanto, nos encontramos anclados en un escenario de crecimiento mundial moderado y con políticas monetarias acomodaticias.

En los mercados de valores, los principales índices de renta variables cerraron levemente al alza en agosto. Por sectores, se produjo una fuerte rotación entre los cíclicos y los defensivos. Las telecos, los servicios públicos y el sector de la salud sufrieron caídas importantes, mientras que las empresas financieras, tecnológicas e industriales registraron importantes reputes. El diferencial de rentabilidad alcanzó más de 10 puntos porcentuales.

En el mercado de renta fija, las rentabilidades se mantienen al alza en el segmento de deuda de mayor riesgo, en particular en los bonos de alto rendimiento y los de países emergentes, mientras que las deudas públicas de los países desarrollados registraron rentabilidades negativas.

A nivel macroeconómico, se nos antoja improbable que este año se produzca una subida del tipo de los fondos federales en Estados Unidos. El entorno de inflación débil, expectativas de inflación en descenso y con un tipo de interés real en equilibrio del 0% parecen apuntar en esta línea. No obstante, los mensajes procedentes del banco central estadounidense son imprecisos. Desde la presidencia de la Reserva Federal se confirmaba que la perspectiva de una subida de tipos de los fondos federales de aquí a fin de año había cobrado fuerza. Unas afirmaciones que se producen cuando la economía estadounidense está logrando crear empleo, aunque el mercado no valore correctamente su evolución, tras un primer semestre decepcionante.

Analizando en detalle el doble cometido que desempeña la Reserva Federal no hay lugar a dudas. El mercado laboral está cerca del pleno empleo, con una tasa del 4,9% cercana al equilibrio estimado, si bien todavía hay margen de mejora. Por otro lado, la estabilidad de precios, fijado por la Reserva Federal en una variación anual del 2% del índice subyacente del consumo privado, todavía se encuentra en proceso, registrándose en agosto una subida del 1,6%. Las expectativas de inflación a medio y largo plazo basadas en los sondeos a consumidores y las calculadas a partir del precio de los instrumentos financieros caen desde hace más de dos años y no auguran ninguna subida de precios en un futuro.

Más allá del entorno macro, el principal vector de la divergencia de la rentabilidad ha venido marcado por el sector más que por la región. Dentro de la asignación sectorial de Mirabaud, en  Europa sobreponderamos el sector químico en Europa y rebajamos el sector del transporte y el de medios de comunicación. En Estados Unidos sobreponderamos el de dispositivos médicos y rebajamos el del automóvil.

Por otro lado, los sectores defensivos mantienen nuestra preferencia tras la rotación sectorial de este verano, donde los sectores cíclicos han superado al mercado, los cuales se han visto beneficiados de la recuperación de la actividad estadounidense y de la atenuación del temor en torno al Brexit.

En definitiva, la inversión en un producto global orientado a la selección de acciones con altos dividendos, como es nuestro Mirabaud Global High Income, es la mejor elección para estos momentos, ya que nos permite a través de la inversión en compañías solidas que nos dan rentabilidad tanto por las ganancias de capital en el largo plazo como por el reparto de dividendos en el corto.

 

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