China, ¿crisis financiera o crecimiento equilibrado?

Por Nicholas Brooks, director de estrategia de ETF Securities

Aunque los titulares en la prensa y los informes de analistas proclamaban un aterrizaje forzoso inminente y una crisis crediticia en China el año pasado, el PIB del país creció un 7,7 por ciento, convirtiendo a China en una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo. Si bien la tan temida crisis no se produjo y el crecimiento se mantuvo más fuerte de lo que muchos analistas esperaban, la economía se ha desacelerado desde los índices de crecimiento de entre un 10 y un 12 por ciento registrados durante el período 2009-2010 hasta un rango más sostenible de entre el 7 y el 8 por ciento. Esta desaceleración del crecimiento se ha producido como consecuencia del endurecimiento de la política puesto en marcha en 2011 para reducir los préstamos especulativos y la sobreinversión derivados de una flexibilización agresiva de los controles monetarios del gobierno a raíz de la crisis financiera mundial de 2008.

Actualmente, la política monetaria tiene como objetivo mantener el crecimiento económico lo suficientemente alto como para sostener el pleno empleo (generalmente un crecimiento del PIB del 7 por ciento se considera el nivel más bajo), pero también lo suficientemente ajustado como para frenar la actividad crediticia especulativa y prevenir la formación de burbujas.

Con la desaceleración del crecimiento del PIB hasta alcanzar un 7,4 por ciento en el primer trimestre de 2014 y la inflación muy por debajo del objetivo, los dirigentes de China han iniciado recientemente movimientos para flexibilizar sus políticas financieras, con el anuncio de un programa de mini-estímulo para fomentar la actividad ferroviaria y la construcción de viviendas. Aunque el gasto público ha jugado un papel fundamental en el impulso del crecimiento desde la crisis financiera global, se espera que el consumo interno y la inversión del sector privado desempeñen un papel cada vez más importante en la próxima década. Un aspecto clave del plan quinquenal que el gobierno dio a conocer el pasado mes de noviembre durante la III Reunión Plenaria fue la reforma del sector de propiedad estatal. Se espera que la expansión de los proyectos de urbanización impulse la productividad y el consumo privado al aumentar la mano de obra en los sectores de servicios urbanos.

Otro de los puntos clave del plan de reforma anunciado el año pasado es la aceleración de la liberalización financiera. En marzo, el Banco Popular de China amplió la banda de fluctuación diaria del renminbi chino permitiendo que esta refleje con mayor precisión el estado del mercado. Sin embargo, las reservas de divisas aumentaron hasta cerca de los 4 billones de dólares a finales de marzo y el país continúa acumulando superávits en su cuenta corriente, lo que hace probable una mayor apreciación de la moneda a medio plazo. Como parte de estos movimientos para aumentar la importancia de los mercados financieros en la asignación de recursos, el banco central también ha permitido una mayor volatilidad en los tipos de interés a corto plazo y ha indicado que tiene previsto liberalizar gradualmente las tasas de los depósitos bancarios en los próximos dos años.

Aunque los recientes impagos en productos corporativos y de gestión de activos en China han tenido un impacto negativo, creemos que estas quiebras e incumplimientos controlados – suponen la introducción del riesgo en los mercados financieros – son una parte crítica de la decisión del gobierno de aumentar el papel de las fuerzas del mercado en el conjunto de la economía, cada vez más liberalizada y global.

Por supuesto, siempre hay un riesgo de que los impagos no permanezcan bajo control y de que el miedo al contagio pueda provocar una crisis financiera sistémica. Las deudas del gobierno local son  son grandes y se ha producido una sustancial mala asignación de capital a lo largo de muchos años, lo que significa que los bancos se asientan sobre grandes pilas de préstamos que no es probable que sean devueltos. Estos son riesgos que el gobierno tendrá que vigilar cuidadosamente para evitar que eventos potencialmente frágiles puedan desatar el pánico de los inversores. Una amenaza adicional a medio plazo para las perspectivas de China es la evolución de su demografía, cada vez más desfavorable. Se espera que para finales de esta década, la población en edad de trabajar comience a disminuir. Esto significa que es crítico que se impulse la productividad con el fin de mantener el crecimiento y la estabilidad social. China tiene un plan y todos los ojos están ahora puestos en la efectividad de su implementación.

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1 respuesta a China, ¿crisis financiera o crecimiento equilibrado?

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