Dividendos altos en un contexto de tipos de interés bajos

Por Antonio Hormigos, director de inversiones de Mirabaud

En los últimos meses estamos viendo un mercado de renta variable indeciso mientras los tipos a medio y largo plazo de la deuda de emisores españoles no paran de bajar. El bono español a 10 años tiene hoy, 12 de mayo, un rendimiento del 2,93% para quien lo compre y lo mantenga hasta vencimiento. Yo, en 25 años de profesión, nunca lo había visto tan bajo.  Otro ejemplo: el tipo a 5 años del bono español es inferior al mismo plazo del bono del Reino Unido. Esta situación ha producido importantes revalorizaciones para los inversores que hayan estado posicionados en deuda a largo plazo o fondos de renta fija de duraciones largas. Pero, y ahora ¿qué hacemos?

En la situación actual, con los tipos de interés desplomados en todos los plazos, los inversores se sienten acorralados, especialmente los inversores con perfil de riesgo bajo. Comprar bonos a largo plazo hoy tiene un alto riesgo. En algún momento, los tipos subirán en Estados Unidos y después, en Europa. En ese momento las carteras con plazos largos de vencimiento, sufrirán caídas en la valoración y mermas de capital. La alternativa, dentro de la renta fija es obtener un rendimiento cercano al cero por ciento mientras dure esta espera. Pero tras unos meses de espera sin ganar nada, la paciencia se agota y se bajan las barreras al riesgo. High Yield (bonos de baja calidad crediticia), bonos de emergentes (otra versión de lo mismo con matiz geográfico), fondos de retorno absoluto, convertibles… Pero no nos engañemos, todos estos activos tienen más riesgo, porque además sus rendimientos también son menores a los que en otro tiempo ofrecían. Reconozcámoslo: algo de burbuja de crédito, sí hay.

La renta variable no ha sido ajena a esta situación, pero dentro de lo que cabe, las valoraciones no se han disparado como cabría esperar en vista de los tipos de interés a los que hemos llegado. Algunos valores sí han tenido revalorizaciones importantes que cabe atribuir a la caída de tipos: los valores de alta rentabilidad por dividendo. ¿Qué pasará con sus cotizaciones cuando suban los tipos de los bonos a largo plazo? Normalmente, cabría esperar que sus cotizaciones cayeran, pues se reduciría su atractivo frente a la renta fija.

Pero puede haber excepciones. En realidad, si queremos formar una cartera de renta variable que nos de rendimientos en momentos de tipos de interés bajos pero se comporte bien (o al menos no nos haga perder dinero) en momentos de subida de tipos, habrá que estar más atento al crecimiento esperado de esos dividendos que su nivel absoluto. Quiero decir que es más interesante comprar una acción con un dividendo del 4% que sea capaz de hacer crecer ese dividendo un 5% anual, que una acción con un dividendo del 5% sin crecimiento posible. También es importante que los dividendos sean predecibles, que haya visibilidad. No muchas compañías reúnen esta condición a largo plazo. Los bancos y las telecomunicaciones,  por ejemplo, fueron durante bastante tiempo considerados como valores de alto dividendo, pero con el tiempo  lo llegaron a suspender o a bajar drásticamente.

En mi opinión, en Europa los tipos de interés seguirán bajos durante un tiempo considerable, pero hay que empezar a posicionarse de cara a una normalización (en otras palabras, a una subida) de los tipos a largo plazo. Una selección de valores de dividendo creciente o un fondo con esta filosofía puede ser un buen complemento para un inversor con un perfil de riesgo moderado.

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