Bancos españoles, ¿Cuánto falta para la normalización?

Por Antonio Hormigos, director de Inversiones de Mirabaud y gestor del fondo Mirabaud Equities Spain

La reordenación, reestructuración y recapitalización del sistema financiero español ha sido desde el inicio de la crisis financiera mundial el principal eje de actuaciones que era preciso afrontar para generar expectativas de recuperación de nuestra economía. Otras grandes áreas de reforma son también imprescindibles, como la reforma y reducción de la Administración, lograr una fiscalidad más efectiva, la viabilidad de las pensiones y la ganancia de competitividad en costes  (especialmente salariales) y en flexibilidad. Pero la banca amenazaba con derribar todo el edificio antes de poder dedicarse a restaurarlo y se necesitaba pulso firme y decisión. El enorme agujero que dejó el estallido de la burbuja inmobiliaria estuvo a punto de tragarse todo el sistema.

Tras años de trampear sin afrontar seriamente la magnitud del problema, en 2012, finalmente se estructura un proceso que, en mi opinión, aun siendo imperfecto, ha funcionado. No faltó en el nuevo Gobierno esa mezcla de candidez y osadía política que conduce a pensar que las cosas no están tan mal y que con un parche hay suficiente. Los decretos de Guindos-1 y Guindos-2, volvían a pecar de gradualidad y, aunque necesarios, fueron insuficientes. De abril a junio de 2012 los mercados se encargaron de poner a España ante la realidad. Entre la prima de riesgo y nuestros socios europeos se forzó al Gobierno a dar el paso: aceptar un plan de recapitalización, con dinero prestado a España por la Unión Europea y el FMI, con tutela activa por parte de estas autoridades. En el plan se incluyó como pieza clave una valoración independiente, llevada acabo por Oliver Wyman, en la que con gran nivel de detalle en el análisis de la calidad de los activos, se determinaron las necesidades de capital para cada entidad para un escenario base y otro adverso.

Aún quedan sorpresas

Hoy día, tras las inyecciones de capital en bancos nacionalizados, constitución del “banco malo”, recapitalización de los bancos privados y las enormes provisiones hechas en 2012, ¿hemos tocado fondo? Parece que no. En fechas recientes, se ha reabierto el proceso con la publicación de una comunicación del Banco de España a las entidades para que antes del 30 de septiembre comuniquen los datos de créditos refinanciados o reestructurados, de acuerdo con unos criterios unificados de clasificación. Ello puede llevar a provisiones importantes, que en algunos casos forzarían a nuevas ampliaciones de capital. Esto ha caído como un jarro de agua fría en el ánimo de los inversores. Pero ¿es esto tan grave?

En mi opinión el sistema está perfectamente preparado para afrontar este último ajuste. Las entidades cotizadas de mayor tamaño no tendrían dificultad, dada la generación de beneficios en otros mercados. Los bancos nacionalizados, en principio deberían ser los menos afectados, ya que llevan tiempo en manos de técnicos del propio Banco de España, que deberían haber aplicado ya una contabilidad conservadora. Pero incluso si se necesitasen nuevas inyecciones de capital, hay que recordar que España sólo utilizó el 40% del importe puesto a su disposición, con lo que existe un importante remanente disponible. La peor parte se la llevarían los bancos domésticos privados, que en algún caso podrían acabar nacionalizados si se viera inviable una nueva ampliación de capital con fondos privados. Pero a nivel del sistema estaríamos hablando de un importe perfectamente manejable.

En el lado positivo, casi un año después del Test de Estrés, la actuación del Banco Central Europeo ha llevado los tipos por debajo de lo previsto en el escenario base de las pruebas. Pero la economía española se mantiene extremadamente débil. En términos de tasa de paro y caída de precios de vivienda la realidad ha superado ligeramente al escenario base y se acerca al adverso. La tasa de morosidad sigue en aumento y esta vez la causa no son los promotores sino las empresas de otros sectores y, también, las hipotecas de primera residencia. La banca tiene que adaptarse a una economía en recesión y por tanto las provisiones se seguirán comiendo una parte importante de los beneficios.

En resumen, quizá no haya llegado todavía el momento de invertir en Bancos españoles. Desde este punto de vista la normalización aún no ha llegado. Pero el riesgo sistémico, con la inestimable ayuda del BCE, está bajo control.

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2 respuestas a Bancos españoles, ¿Cuánto falta para la normalización?

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