Lo reiteramos: Mucho cuidado con un nuevo rebote del oro

Por Carlos Almarza, Analista de mercado en Trader35

Ya lo advertíamos a finales de marzo con el oro por debajo de los 1.700 dólares. Un rebote sí, pero mucho cuidado con el brillo del oro. Así ha quedado patente este pasado junio con una potente pauta envolvente bajista mensual que amenaza la reanudación de su tendencia a plazos largos. Sus opciones de entrar en subida libre absoluta siguen intactas, pero no deja de ser una prueba de debilidad, un aviso a navegantes que no pasaríamos por alto. Las series de precios tienen memoria, reflejo de la psicología de masas, y podríamos estar ante una situación de mercado similar a la acontecida durante el último trimestre de 2011 y 2012.

La cuestión crucial es: ¿Qué ha hecho el precio? La respuesta a día de hoy es que, tras marcar máximos históricos sobre los establecidos en 2011, sobre los 2.000 dólares, la presión alcista no ha logrado seguir avanzando en terreno desconocido y ha dado muestras de flaqueza, planteando la posibilidad de lo que se conoce en análisis técnico como fallo alcista. Invita a la prudencia.

Lo más probable es que el metal dorado se mantenga en próximas semanas sobre la zona de soporte de los 1.700/1.670 dólares, cuyo alcance provocaría probablemente la aparición de interés comprador y un nuevo rebote que se dirija a atacar la zona de los 1.960 dólares, pero seguiríamos sin confiar en la reanudación de la tendencia. De momento hablamos de una fase lateral de indefinición que consumirá más tiempo y que podría ser resuelta por lo que suceda con el dólar. Generalmente la relación del oro con el dólar es inversa y bien podríamos estar ante el origen de la reestructuración al alza del dólar, algo bajista para el oro.

Muchos inversores y casas de análisis en sus proyecciones han venido dando por hecho que veremos precios mucho más altos en el oro en próximos años, o incluso este mismo 2021, fruto de las expectativas de inflación y de una potencial depreciación del dólar, que, como apuntamos, también se está viendo cuestionada en las últimas semanas. No lo daría por hecho, no sería tan optimista con el metal dorado, sino más bien lo contrario, máxime si cede la zona de los 1.670 dólares.

De momento confiaríamos en que aparecerá interés comprador en soportes, pero insistimos en que un nuevo segmento alcista seráprobablemente vulnerable y mientras no supere mínimamente los 1.960 dólares, objetivo del rebote, no hablaremos de fortaleza, sobre todo con el Índice Dólar manteniéndose sobre las 88 unidades. Consideramos las 88 unidades como la línea divisoria entre un escenario de fortaleza y uno de debilidad. Todo apunta a que el Índice Dólar ha reproducido prácticamente con exactitud en términos de amplitud la fase lateral desarrollada entre 2008 y 2011, la fase lateral de la anterior gran recesión. Como a mediados de 2011, podría tomar un camino ascendente a pesar de la creencia de que la política ultraexpansiva de la Fed va a deteriorar su valor. Nuevamente podemos afirmar que la serie de precios tiene memoria.

Resumiendo, tenemos dos niveles muy importantes perfectamente identificados, las 88 unidades del Dollar Index y los 1.670 dólares del oro. Ceder el entorno de los 1.670 dólares en próximos meses sería una muy mala noticia para sus aspiraciones, lo devolvería probablemente al ostracismo que ha sufrido el metal dorado entre 2011 y 2018, y solo confiaríamos en su reanudación alcista si supera al menos los 1.960 dólares. Mientras eso no suceda, mucho nos tememos que eventuales rebotes no serán sostenibles en el tiempo y serán poco fiables.

La retirada de estímulos no será buena

Mucho tendrá que decir probablemente la esperada cumbre de Jackson Hole, en Wyoming, donde cada año se celebra el encuentro más importante de banqueros centrales que puede marcar el devenir de los mercados para próximos años. Genera cierto respeto entre los inversores la inevitable retirada de estímulos monetarios. La cuestión será obtener pistas sobre cuando tomará cuerpo.

El pasado año Jerome Powell anunció la flexibilización del objetivo de inflación ante la constatación de que ni el dinero barato, ni los bajos niveles de paro en los últimos años han provocado aumento de precios. La prioridad es la recuperación y un mercado laboral fuerte ante una situación excepcional como fue el shock que provocó la pandemia en la Economía, pasando la inflación a un segundo plano. La deriva que está tomando la inflación en los últimos meses se presenta como la espada de Damocles del mercado, el potencial detonante del temido tapering, pero tampoco parece inminente que la Fed esté dispuesta a sacrificar la recuperación, que renuncie a sus políticas ultraexpansivas mientras la tasa de desempleo no vuelva a aproximarse al 4%. En todo caso, antes o después, la retirada paulatina de estímulos será deflacionaria y provocará probablemente más fortaleza en el dólar, lo que no será buena noticia para el oro.

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