Los emergentes pueden seguir proporcionando rentabilidades excepcionales

Por Patrick Zweifel, economista jefe de Pictet AM,

Los mercados emergentes tuvieron una fuerte racha alcista en 2020 y los inversores se enfrentan a que los próximos trimestres se comporten peor ante el aumento de la rentabilidad a vencimiento de la deuda de EEUU. Pero es poco común que en períodos de fuerte crecimiento económico como el actual estas economías se expandan menos rápido que las desarrolladas.

De hecho acciones y bonos de mercados emergentes pueden seguir proporcionando rentabilidades excepcionales, ya que se comportan mejor en períodos de alta inflación y fuerte crecimiento. Históricamente, es el mejor entorno para los mercados emergentes, incluso coincidiendo con el aumento de la rentabilidad de los bonos de EEUU. En 1950, cuando la inflación mundial superaba 2% y el crecimiento del PIB mundial estaba por encima del promedio de cuatro años, las acciones de emergentes proporcionaron rentabilidades anuales medias superiores al 20%, muy por encima de otras 25 clases de activos y la deuda en moneda local de emergentes 14 %, más del doble que los bonos de EEUU y significativamente más que otra deuda, aparte de la de alta rentabilidad, que tiende a comportarse como la renta variable en dichos periodos. Incluso la deuda soberana de emergentes en dólares obtuvo mejores resultados que los bonos soberanos de mercados desarrollados y que el crédito de grado de inversión.

De hecho hay cuatro impulsores favorables para los mercados emergentes: auge del comercio mundial y materias primas, robusto crecimiento en China y un dólar que parece destinado a debilitarse.

Respecto a la inflación, se debe a shocks de oferta, pues los bloqueos han causado cuellos de botella del suministro, afectando a los precios de las materias primas. Algunas de estas presiones se desvanecerán a medida que las economías reabren.

Pero, gracias a los extraordinarios niveles de estímulo fiscal de EEUU, podemos estar ante el ciclo más fuerte comercio global en casi 30 años. Aunque el ritmo de crecimiento haya alcanzado máximos en China, esta debe seguir apoyando a las economías emergentes, pues pasa de crecimiento impulsado por exportaciones a nacional, lo que favorece las importaciones (las de cobre y hierro están 33 y 78 % por encima de tendencia). De hecho las exportaciones globales estaban en febrero en su promedio a largo plazo, básicamente atribuible a emergentes. Adicionalmente, el American Jobs Plan del presidente Biden supone 1,3 billones en demanda de materias primas, que se benefician de su condición de cobertura contra la inflación. Más aún, esperamos que el dólar se debilite, dando nuevo impulso a las materias primas y reduciendo el coste de la deuda de los prestatarios emergentes.

Por otra parte, aunque el aumento de la rentabilidad a vencimiento de la deuda de EEUU puede sugerir peor comportamiento de los mercados emergentes, pues aumenta el coste de sus préstamos y tiende a devaluar sus monedas, el efecto negativo de la depreciación de estas monedas ocurre cuando el crecimiento en estos países es relativamente débil o se desacelera. Un fuerte crecimiento económico, incluso en un entorno inflacionario, conduce a la apreciación, sobre todo de monedas asiáticas y latinoamericanas. Es verdad que en 2013 la Reserva Federal recortó la compra de activos y causó estragos en los mercados globales. Pero entonces el aumento de la rentabilidad de la deuda de EEUU coincidió con un débil crecimiento en economías emergentes. La depreciación de las divisas llegó a ser 18 % entre enero de 2013 y febrero de 2014, con los países con déficit por cuenta corriente más duramente afectados.

Esta vez, sin embargo, el crecimiento en economías emergentes sigue fuerte y no hay razón para que sus monedas se deprecien y causen pánico entre inversores extranjeros. Además, se da la circunstancia de que las necesidades de financiación externa de los países emergentes con mayor déficit por cuenta corriente son actualmente considerablemente menores que en 2013. De ahí que la depreciación de estas monedas sea momento modesta y concentrada principalmente en la lira turca, atribuible a sus especiales circunstancias.

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