La necesidad de ‘pescar’ en ‘buenas lagunas’

Pedro Escudero, Consejero delegado de DPM Capital

Uno de los recuerdos que mantengo de mi niñez son las cañas de pescar de mi abuelo y de mi padre. No éramos grandes pescadores, ni mucho menos, pero nos divertíamos tirando la caña de vez en cuando en los ríos y lagunas de Galicia y Castilla y León. Solíamos regresar con poca pesca, eso sí, aunque no nos pasaba sólo a nosotros. Otros pescadores de nuestro alrededor padecían la misma suerte o, quizá, falta de ella. Incluso pescadores expertos que se acercaban a menudo y sabían realmente lo que hacían tenían los mismos mediocres resultados.

Lo que sí estaba claro es que todos los que nos acercábamos a los ríos y lagunas del noroeste de España encontrábamos diversión. De hecho, después de muchos fines de semana intentado sacar con escaso éxito truchas comprendí que pescar era lo de menos. Lo importante era pasar el rato entre amigos y con la familia. Charlar, pasear al aire libre, comer, beber algo, reír…

En el mundo de las inversiones el paso del tiempo sin más no es aceptable, porque puede causar importantes pérdidas de capital o, como mal menor, una falta de retorno. En las inversiones todo se basa en el coste de oportunidad. ¿Si el Ibex-35 se encuentra en un nivel parecido al de 1998 porque debo seguir pescando en esa misma laguna de 35 empresas? El concepto que tengo de pescar hoy en día es similar al de Charlie Munger, vicepresidente de Berkshire Hathaway: “Me gusta pescar en un barril con muchos peces y mi concepto de pesca es vaciar el barril de agua”.

El capital hoy en día tiene una libertad absoluta para moverse de un mercado a otro y poder así invertir en empresas y personas que merezcan realmente la pena. En el caso de la bolsa española, hay pocas empresas que realmente tengan unas características que les hagan ganar de forma constante y producir cada vez más cash sin utilizar mucha duda.

La alternativa no es otra que buscar en otros países y otras actividades económicas con inelasticidades de la oferta y la demanda. También en productos o servicios que los consumidores quieran comprar de forma permanente y a precios cada vez más más elevados. Otra última opción es encontrar aquellas joyas empresariales que vencen a sus competidores con unos precios muy competitivos, que sustentan en sus altas eficiencias y modelo de negocio extremo.

La historia está para que aprendamos de ella. Si durante décadas un mercado produce resultados pobres y por debajo de otras plazas, quizá debamos tomar una decisión estratégica para solventar ese déficit en el coste de oportunidad de nuestro capital. En el Ibex-35 hay un grupo de empresas, no muy grande, que tiene algo especial, pero el conjunto del índice sigue ofreciendo resultados inferiores en comparación a otros mercados. Si lo enfrentamos

directamente al norteamericano S&P 500, sale muy claramente derrotado y el inversor debe tomar nota de ello antes de colocar su dinero.

Si elegir un buen mercado es importante, aún lo es más escoger un buen gestor en el que colocar en sus manos nuestro dinero. Tal y como ha sucedido en los últimos años, pocos profesionales superan a los índices bursátiles o a la estrategia pasiva de los cada vez más presentes ETFs. En el caso del norteamericano S&P 500, un índice de gran referencia mundial, el porcentaje de gestores que consigue batirlo es realmente pequeño.

Los inversores y ahorradores tienen la capacidad de mover su capital hacia los mejores mercados y propuestas de rentabilidad. Debemos buscar las lagunas llenas de peces y dejar las tareas difíciles para otros.

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