‘Quo Vadis’: El principio de empresa en funcionamiento

Por Jesús Herranz, Prof. de Inf. Finan. en el Curso Avanzado de Relación con Inv.

Quo Vadis, ¿A dónde vas? Es el título de una conocida película, basada en el libro del escritor polaco Henry Sienkiewicz, premio Nobel de literatura en 1905. La pregunta se la hizo San Pedro a Jesucristo, cuando éste se le apareció en la Vía Apia en el momento en que San Pedro huía de la persecución iniciada por Nerón a los cristianos tras el incendio de Roma. Tras la aparición, San Pedro volvió hacia Roma para padecer su martirio.

¿A dónde vas? Es sin duda la pregunta que se hacen los inversores sobre aquellas empresas de los sectores que más se han visto afectados por la pandemia.

Cuando se analizan los Estados Financieros de una compañía, uno de las principales referencias respecto a la evolución futura se encuentra en los desgloses relativos a la aplicación del principio de empresa en funcionamiento going concern. El principio de empresa en funcionamiento (IAS 1 p.23 y 24) obliga a los administradores de una compañía a evaluar la capacidad que tiene la entidad para continuar en funcionamiento durante los próximos doce meses.

En un documento publicado por el IASB en enero de 2021 se detalla el desglose que tienen que poner las compañías sobre la aplicación de dicho principio. Hay cuatro posibles escenarios en función del riesgo destacando el tercer y el cuarto escenario.

El tercer escenario es el de aquellas compañías, en las que los gestores han concluido que pueden seguir aplicando el principio de empresa en funcionamiento, pero existen incertidumbres materiales sobre determinadas condiciones que pueden llevar a generar dudas sobre la aplicación del principio a futuro. En dicho supuesto las compañías tienen que presentar un desglose sobre los juicios y estimaciones realizados y cuáles son esas incertidumbres materiales, lo que implica explicar bajo qué escenarios la empresa podría en los próximos doce meses entrar en una situación de riesgo sobre su continuidad. Dicha situación debe además ser mencionada en la opinión de Auditoría.

En el cuarto escenario, los administradores ya han concluido que el principio de empresa en funcionamiento no se puede aplicar, ya que la compañía no tiene alternativas realistas para seguir gestionando sus negocios y debe entrar en proceso de liquidación.

Una de las industrias más afectadas por la pandemia es la de las líneas aéreas. Revisando las notas sobre la aplicación de este principio en las tres primeras compañías aéreas europeas de bandera, IAG, Lufthansa y Air France KLM, podemos concluir que los juicios de los administradores no son los mismos en todos los casos.

Las tres presentan desgloses similares centrados en la descripción de la situación de liquidez a 31 de diciembre de 2020, descripción del impacto que la pandemia ha tenido en las actividades de la compañía , medidas mitigantes que han adoptado para la continuación de las operaciones y un análisis de los escenarios sobre la evolución de los próximos 12 meses, asumiendo un caso base y un escenario pesimista, relacionado con la recuperación o no del tráfico del segundo semestre.

Mientras que los administradores y los auditores de Lufthansa consideran que aún en el escenario pesimista la compañía podría seguir funcionando por las medidas mitigantes que tienen aseguradas, los administradores de IAG y de Air France KLM concluyen que aunque se puede seguir aplicando el principio de going concern existen incertidumbres materiales sobre la aplicación de dicho principio a futuro.

Las medidas de estabilización otorgadas por el Gobierno alemán, que han alcanzado los 9.000 millones de euros, siendo más de la mitad aportaciones de equity, han sido esenciales para la aplicación del principio de empresa en funcionamiento sin incertidumbres materiales. IAG también ha obtenido ayudas públicas mediante préstamos del ICO o del Banco de Inglaterra, y ha realizado en el mercado una ampliación de capital de 2.700 millones de euros.

Independientemente de estas grandes empresas que evidentemente son críticas para las economías de sus países y donde las ayudas públicas seguirán siendo clave, ¿Cuál puede ser el impacto de una incertidumbre sobre el principio de empresa en funcionamiento para una cotizada?

Podrá generar una mayor volatilidad en la evolución de la acción en función de cómo vaya evolucionando la realidad respecto a los escenarios propuestos.

Podría inducir una evolución más negativa en la propia actividad de la compañía, en cuanto puede generar dudas en clientes, proveedores o financiadores de las compañías afectadas.

No hay que olvidar la responsabilidad de los administradores a la hora de hacer este juicio, y de los auditores a la hora de revisarlo, ya que concluir que no existen incertidumbres materiales sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento y encontrarse a los pocos meses en un proceso de liquidación de la empresa, podría llevar a una reclamación de responsabilidad.

El impacto de la pandemia en los sectores más afectados, sigue estando sujeto a incertidumbre, y el riesgo de acabar en martirio sigue abierto. Los inversores necesitan tener una respuesta a la pregunta ¿A dónde vas? y los desgloses sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento son una guía útil para dar una respuesta ante diferentes escenarios de evolución.

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