Una reflexión a propósito de GameStop…

Ha vuelto a pasar. En las últimas semanas se ha dado una de esas situaciones que salta directamente de los mercados financieros a la barra del bar (en sentido figurado en esta ocasión dadas las restricciones que sigue exigiendo la pandemia). Como la quiebra de Lehman Brothers o la prima de riesgo. En esta ocasión ha sido el comportamiento de las acciones de una empresa estadounidense, GameStop, el que ha conectado estos dos mundos. Vayamos por partes.
GameStop es una cadena de tiendas físicas de videojuegos cuyas acciones cotizan en la Bolsa de Nueva York. Su modelo de negocio se vio afectado por las nuevas tendencias en la industria del videojuego, entró en pérdidas en 2020 y en 2021 sigue esa misma tendencia atrayendo el interés de los hedge funds durante los últimos años. Los hedge funds son empresas que, entre otras actividades, buscan obtener rentabilidad en los mercados financieros llevando a cabo estrategias de inversión no convencionales ya sea para sí mismos o para terceros por cuenta de quien actúan.

Por no convencionales podemos entender todo lo que no sea comprar cuando crees que el activo en cuestión vale más del precio al que cotiza y venderlo cuando, siendo su propietario, ocurre lo contrario. Una de las estrategias más habituales es tomar a préstamo una acción para venderla en mercado y volver a recomprarla más tarde a un precio inferior para devolvérsela al prestamista habiendo obtenido un beneficio en la venta-compra. El grado de sofisticación de estas estrategias es cada vez mayor impulsado en gran parte por el desarrollo de nuevos algoritmos que compran o venden acciones utilizando procedimientos basados en tecnología de big data o inteligencia artificial.

En este contexto y motivados tanto por la consideración de que la empresa valía más de lo que reflejaba la cotización como por la intención de atrapar a los Hedge Funds en sus posiciones cortas (ventas a préstamo), determinados participantes del foro WallStreetBets de la plataforma Reddit3 empezaron a coordinar una acción conjunta para realizar compras sobre el título de GameStop con la finalidad de incrementar su precio. El precio de la acción pasó de 20 dólares a principios de enero a un máximo de casi 500 a finales del mismo mes. La razón principal es el fenómeno conocido como short squeeze en el que la presión alcista sobre el título provocada por los inversores minoristas obliga a los hedge funds que habían vendido las acciones tomadas en préstamo a recomprarlas de manera acelerada para cerrar su posición corta y limitar sus pérdidas redundando de esta manera en una mayor subida de la acción.

Lo paradójico de esta situación es ver cómo los inversores profesionales, los hedge funds en este caso, buscan la protección del regulador americano por la actuación de los inversores minoristas. Son las hienas atacadas por los cervatillos. En este sentido, el 29 de enero la SEC publica un comunicado señalando que monitoriza la situación. Trasladado a este lado del Atlántico tendríamos que acudir al Reglamento sobre Abuso de Mercado (“MAR”) para ver si lo sucedido encaja o no dentro de lo que la norma considera manipulación de mercado, ya sea de carácter informativo u operativo. Independientemente de otras consideraciones y de la evolución de la situación particular, que ya suma varias demandas en los tribunales, me interesa destacar en esta tribuna dos aspectos.

Por un lado, una vez más se pone de manifiesto la falta de anticipación de los reguladores que, a pesar de la evolución de este tipo de plataformas de comunicación globales en los últimos 10 años, han seguido dando un enfoque normativo basado casi exclusivamente en la protección al inversor minorista. No parecía difícil anticipar los posibles efectos en los mercados de la actuación concertada de millones de inversores a través de foros especializados, redes sociales o por medio de un simple tweet del Elon Musk de turno (véase recientemente el efecto de sus comentarios sobre la criptomoneda Dogecoin).

Por otro lado, resulta curioso ver a los grandes hedge funds, Melvin Capital en este caso, quejarse por las pérdidas que le ha causado la actuación de los minoristas a través del foro en cuestión sabiendo que habitualmente ellos obtienen sus beneficios hundiendo el patrimonio de pequeños ahorradores que apenas gestionan las posiciones en las que están invertidos y que ellos atacan con el fin único de obtener un beneficio mejor cuanto más grande y en menor espacio de tiempo.

Haríamos bien en desarrollar una legislación que vele por unos mercados financieros eficientes guiados por el principio de subsidiariedad e interrelación con la economía real a través, fundamentalmente, de los mercados de capitales y a la luz del impacto que las diferentes innovaciones tecnológicas pueden tener sobre los mismos. A medio plazo, ni al pequeño inversor ni al profesional ni a la economía en su conjunto, les interesa unos mercados financieros cada vez más parecidos a los juegos de azar y estrategia más propios de un casino.

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