¿Es Oro todo lo que reluce?

Por Jorge Martret, CFA, CAIA Socio Finance Academy

Se acabó este maldito año, no voy a hacer un repaso, todos sabemos lo que ha acontecido y todos esperamos que a lo largo de esta primera mitad de año y gracias a las vacunaciones poco a poco volvamos a una cierta normalidad, aunque seguramente muchos comportamientos y modos de ver la vida nos van a cambiar por completo.

Si nos centramos en las consecuencias aplicadas a los mercados financieros, sin duda podríamos hablar mucho más allá de este artículo, pero voy a centrarme en las ocasionadas por las medidas tomadas por Bancos Centrales y Gobiernos para controlar la situación, medidas que han sido focalizadas en evitar un desastre (aún mayor) económico que nos habría abocado a una depresión económica sin precedentes. Aunque estas tienen una contrapartida, a largo plazo, vamos a tener que lidiar con ellos y vamos a dejar una deuda que va a estar ahí durante décadas.

Hagamos un resumen, la Reserva Federal durante este año ha aumentado su balance en un 92%, y seguramente durante este primer trimestre este balance se habrá duplicado, el BCE lo habrá aumentado en un 62%. A estas medidas de Política Monetaria ultra expansivas hay que añadir Políticas Fiscales también expansivas y en EE.UU. hemos visto poner en marcha el helicóptero monetario, un mecanismo sobre el que hasta ahora tan solo se había teorizado, mecanismos de renta mínima en diferentes países e importantes planes de inversión en infraestructuras, también favorecidos por una nueva administración Biden que se espera que favorezca inversiones en energías alternativas. La Unión Europea también se ha sumado a planes de ayuda.

¿Qué efectos va a tener este tsunami de estímulos? Vamos a tener muchos años de tipos de interés muy bajos, en la Zona Euro ya estaban ahí antes y ahora van a seguir durante muchos años de forma estructural, entre otras cosas favorecido por una incapacidad manifiesta de crear inflación que se vio antes de la crisis del COVID, ahora con más razón veo con escepticismo que podamos ver inflación (no confundir IPC con inflación de activos), lo que favorecerá los tipos de interés muy bajos o negativos durante una muy larga temporada. En los EE.UU., la FED ya ha dicho que va a mantener un comportamiento tolerante con la inflación y que no va a subir los tipos oficiales en varios años.

En definitiva, océanos de liquidez ilimitada reflejados combinados con tipos de interés ultra bajos y con muy elevada deuda de gobiernos, estamos ante un escenario que viene para quedarse.

Como consecuencia, vemos como el dólar no deja de depreciarse contra todas las divisas, esta situación viene dada por estos factores, fuerte aumento de los dólares en circulación combinado con tipos de interés a cero y fuerte endeudamiento ha creado una peligrosa sensación de pérdida de valor del USD, muchos grandes inversores institucionales y bancos centrales han puesto en duda al USD como tradicional moneda de reserva.

Esta sensación pérdida de valor también se ha trasladado hacia las divisas consideradas hasta ahora como “fuertes”, hace que el cash se haya convertido en poco deseable por muchos inversores y podemos estar delante del inicio de un proceso de inflación de activos, donde además de las acciones, los activos reales (inmobiliarios e infraestructuras) pueden ser muy favorecidos. Estamos viendo como el Oro ha llegado este año a los 2.000$ la onza, este escenario ha creado una tendencia estructural que lo favorece y que posiblemente este año podamos seguir viéndolo, marcando máximos. Además, el cada vez más irrelevante papel de la renta fija (salvo nichos muy concretos), está haciendo que el Oro sea incluido en muchas carteras que hasta la fecha no lo tenían.

¿Es Oro todo lo que reluce? Posiblemente hay otras cosas que relucen y que no son Oro, no puedo finalizar sin referirme al llamado Oro Digital, todo este escenario ha impulsado al Bitcoin por encima de los 30.000$, muchos inversores lo están comprando como alternativa al propio Oro. Su evolución viene dada de un fuerte proceso de institucionalización, pero los gobiernos y autoridades tienen mucho que decir al respecto, en el 2018 se vivió un momento de euforia similar que fue apagado por el gobierno chino y que hizo que el Bitcoin se desplomara más de un 80% en pocos meses. A finales del 2020 en pocos días, una criptomoneda muy conocida, el Ripple, se desplomó mas de un 50% por una demanda de la SEC de los EE.UU.. Será un viaje muy movido con sonrisas y lágrimas pero sin duda en los próximos años vamos a asistir a un proceso que dentro de cien años se seguirá estudiando en las Facultades de Economía y que promete ser apasionante.

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