Vacunas y liquidez reactivan el mercado M&A

Enrique Aguado, Managing Director, responsable de Corporate Finance y Mercado de Capitales en Mirabaud Securities España

La pandemia por Covid-19 ha tenido un duro impacto en la actividad de Fusiones y Adquisiciones (M&A por sus siglas en inglés) pero, a pesar de su negativa evolución durante prácticamente todo el año, en el último trimestre estamos viendo un nuevo repunte de la actividad en sectores específicos, especialmente aquellos con buen comportamiento durante la crisis sanitaria y alta visibilidad de generación de caja, por ejemplo tecnología, sanidad, logística o energías renovables.

La valoración de una empresa se basa, fundamentalmente, en el análisis de su plan de negocio, su generación de caja y sus expectativas de crecimiento. Las habituales divergencias en relación a la valoración entre comprador y vendedor se han acentuado por la incertidumbre que ha traído el Covid-19 a los resultados de las compañías a corto plazo, afectando a los planes de negocio y a sus valoraciones. Adicionalmente, y sin valoraciones realistas, los compradores han penalizado en exceso las estimaciones de sus ofertas de compra para cubrirse ante eventuales escenarios de resultados más negativos que los asumidos por las propias empresas.

De cara a 2021 somos moderadamente optimistas en la medida en que vemos apetito e interés, tanto en la parte vendedora como en la compradora. Tras el parón por la pandemia, muchas compañías que detuvieron sus procesos de venta están planteándose retomarlos, a las que se unen aquellas compañías que prevén dificultades y cuyos accionistas están analizando la venta como posible alternativa. Por otro lado, además de los fondos, aquellas compañías que han tenido un buen comportamiento en 2020, estarían planteándose aprovechar las valoraciones ajustadas de ciertos competidores o targets para comprar y crecer inorgánicamente. Adicionalmente, hay mucha liquidez en el sistema, tanto en manos de fondos de capital riesgo como en forma de financiación en condiciones muy atractivas. El mercado, claramente, se reactiva.

Estamos viendo con más frecuencia, sobre todo, dos tipos de operaciones: las que implican la venta de mayorías accionariales de compañías con planes de negocio sólidos; y operaciones de inversión en compañías que requieren de recursos financieros (capital y deuda) para acometer sus planes de crecimiento orgánico e inorgánico, aprovechando la situación actual de valoraciones bajas y disponibilidad de financiación. Si nos centramos en el asesoramiento en operaciones de deuda, predominan las de refinanciación.

En una operación M&A, el precio no es lo único importante. Tanto o más lo son los términos del acuerdo de compraventa, con cláusulas críticas sobre mecanismos de pago, responsabilidades, derechos de voto o acuerdos de accionistas, entre otras. Buenas operaciones, con precio de venta beneficioso para la parte vendedora pero términos acordados perjudiciales, se convierten en desastre.

En este contexto, ha crecido especialmente la demanda de asistencia en la negociación del acuerdo en su conjunto. Un ejemplo: durante la pandemia han aumentado las disputas entre accionistas o socios que han adquirido una participación accionarial como fondos de capital riesgo. El motivo fundamental: renegociar los términos de la adquisición o incluso pactar una salida ante una evolución del negocio peor de lo

esperado. Otro tipo de consultas que han crecido durante la crisis son las relacionadas con el apalancamiento y los compromisos de repago y condiciones acordadas (covenants).

La complejidad de las operaciones de M&A corporativas es enorme. La labor de un asesor financiero pasa por maximizar tanto el precio (negociar apoyándose en un profundo conocimiento de los métodos de valoración, presentar el equity story de la compañía a los inversores, generar tensión competitiva, atraer y seleccionar los inversores adecuados) como las probabilidades de éxito (reducir la distracción del vendedor y su equipo directivo, evitar su desgaste en negociaciones no críticas, desbloquear situaciones de desacuerdo…). Adentrarse en un proceso de este calibre sin asesoría es muy arriesgado. Son operaciones difíciles que, normalmente, el empresario o vendedor realiza solo una vez en la vida. No es recomendable saltar sin red y los apoyos necesarios.

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