El mercado es muy resiliente al coronavirus de Wuham

Jaime Medem, director de Inversiones de Mirabaud & Cie en España

El coronavirus ha afectado a los mercados, sí. Pero creemos que es algo que no afectará a la macro de un modo dramático. En nuestra opinión, si nos centramos en el mercado interno chino, los factores negativos ligados a la pandemia van a ser contrarrestados por parte del Gobierno del país con importantes medidas de estímulo creadas expresamente para paliarlos. Hablamos de unos efectos negativos con un impacto, dentro del crecimiento en China, que podrían situarse en el 0,5% y el 0,2% en el PIB de, respectivamente, el primer y segundo trimestre del año.

Si hablamos del impacto de la crisis sanitaria en la economía global, estimamos que podría situarse en el 0,2% y, de hecho, no altera nuestra visión constructiva sobre la evolución positiva del ciclo económico, con varios factores que siguen apoyando una situación de crecimiento en las empresas, en especial, si nos centramos en renta variable, de ciertos sectores como el tecnológico, el de los medios de comunicación, el relacionado con el comercio electrónico, compañías ligadas al desarrollo de nuevas energías alternativas, empresas líderes mundiales del sector farmacéutico, y todas aquellas compañías que se apalanquen en el consumidor situado en edad de jubilación con gran capacidad adquisitiva.

Centrándonos en España, si bien es cierto que el estallido de la crisis de Wuham marcó una importante bajada en los parqués, y al igual que hemos comentado previamente de cara a la macro, el impacto fue solo puntual y coyuntural. En general, de cara a 2020, consideramos al Ibex un índice muy sesgado a sectores defensivos (eléctricas, básicamente) que ya están caros, y cuya buena evolución a futuro se apoya en sectores como el financiero, del que penden todavía muchas dudas, pues no prevemos subidas en los tipos de interés oficiales del BCE a corto plazo.

Desde Mirabaud interpretamos las dudas en el mercado sin impacto en los fundamentales de las empresas como oportunidades de compra. Por ejemplo, en el caso concreto de la pandemia del coronavirus, medimos los efectos por los parámetros de tiempo y dureza, ambos puntuales, lo que hace prever que la incertidumbre quedará despejada en el corto plazo (aproximadamente dos meses).

No vemos la crisis del coronavirus como una amenaza para el crecimiento global, apoyado en estos momentos por los incrementos salariales (en Estados Unidos por encima del 3%), el crecimiento en el empleo, la favorable situación de tipos oficiales de los principales bancos centrales en las mayores economías del mundo y la ausencia de riesgos geopolíticos extremadamente graves en estos momentos. A todos estos factores se está uniendo el recorte de precios en el barril de petróleo (-19,3% en el año) y el efecto positivo que esto tiene sobre la capacidad de compra de los consumidores.

Por otra parte, el entorno actual de tipos de interés bajos, junto con un crecimiento global moderado, una inflación contenida y unos bancos centrales en los mercados desarrollados aún en modo expansivo y alerta a los riesgos globales, nos hace estar tranquilos con la inversión en renta fija, si bien creemos que es una clase de activo cuyo atractivo es limitado teniendo en cuenta, sobre todo, que los tipos de interés reales se encuentran en terreno negativo. ¿Dónde vemos las oportunidades? Claramente, en deuda emergente, que continúa ofreciendo tipos reales positivos, con diferenciales amplios con respecto a las curvas de los mercados desarrollados, un mayor control de la inflación -por tanto, con unas políticas monetarias con margen para bajar tipos- y unas balanzas por cuenta corriente más saneadas.

Además, una curva de tipos norteamericana en modo contenido y una Reserva Federal alerta, junto con un dólar estable o con tendencia a la baja, son factores propicios para un buen comportamiento de esta clase de activo. Preferiblemente realizamos la inversión a través de divisa dura o hard currency, es decir, fundamentalmente a través de renta fija emergente denominada en dólares.

A grandes rasgos, nuestra recomendación en este momento de mercado para una cartera equilibrada es apostar por un 46% en renta variable y un 54% en renta fija. ¿Liquidez? Mejor, no. Es un coste en estos momentos y creemos que hay que reducir su presencia en carteras gestionadas.

Esta entrada fue publicada en Análisis fundamental, Estrategia, General, Macro, Renta variable. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.