Aún hay signos de recuperación en la economía española

Ignacio Méndez, director de análisis de Mirabaud Securities en España

Abrimos 2020 con lo que va a ser el primer Gobierno de coalición de la democracia. Todo un reto para la clase política, que habrá de esforzarse día a día para lograr el necesario consenso para legislar. De antemano, con una cámara tan fragmentada, parece complicado. Esperemos que impere la responsabilidad y la altura de miras en todas las partes implicadas.

Ciñéndonos a los aspectos económicos del programa presentado por el pacto PSOE-Unidas Podemos que va a liderar el nuevo Gobierno, encontramos como medidas más relevantes la subida de impuestos a las rentas altas, la revalorización de las pensiones con el IPC, una derogación parcial de la reforma laboral (aunque gran parte de la misma seguirá en vigor), una subida del salario mínimo, la imposición de una tasa mínima de impuesto de sociedades para las grandes empresas (algo más elevada para banca y petroleras) y parece que podríamos ver también ciertos cambios en el sector eléctrico.

En un primer análisis, a grandes rasgos y a medio plazo, parece que ninguna de estas medidas tendrá un impacto positivo para la economía y pueden crear desajustes y tensión en el entorno empresarial e incluso en la sociedad. Pero no es menos cierto que la incertidumbre política que se ha vivido en el país durante los últimos tiempos ya se ha visto reflejada en la desaceleración económica que se ha producido en el ejercicio 2019 por lo que, desde el equipo de análisis de renta variable española de Mirabaud, creemos que las medidas anunciadas no tendrán en el corto plazo un efecto sensible ni en el PIB ni en la cuenta de resultados empresariales de las grandes compañías cotizadas.

De hecho, los últimos indicadores adelantados de la economía española muestran que se está produciendo una ligera recuperación de la actividad, con el PMI compuesto marcando máximos desde abril. El hecho de que esta mejora se haya producido durante unas semanas en las que la incertidumbre política a la que nos referíamos ha estado prácticamente en máximos nos hace pensar que, desde un punto de vista puramente económico y de mercado, en estos momentos pesa más la recuperación macro de nuestro entorno que las potenciales consecuencias negativas de algunas de las medidas que puede aplicar el nuevo gobierno, siempre y cuando la confianza de los inversores no se vea afectada de forma significativa.

Y, si nos centramos en la macro, la sensación de que el optimismo sigue instalado en los mercado es clara. Es cierto que los indicadores adelantados industriales de diciembre no dieron grandes alegrías; no ha habido avances en la mejora de la industria alemana y europea, con unas encuestas manufactureras que, en Europa, han sido, en general, decepcionantes. Por otra parte, y aunque el PMI alemán mostraba algo de deterioro, la composición del índice daba margen a la esperanza gracias a una mejora de los nuevos pedidos, lo que permite mantener el optimismo acerca de que lo peor de la crisis de la industria alemana ya ha quedado atrás.

Así, aunque el escenario no sea el mejor posible, el optimismo de los inversores ha continuado gracias a, principalmente tres factores: los nuevos avances en las negociaciones entre China y Estados Unidos con respecto a la guerra comercial; la victoria por mayoría absoluta de los tories en el Reino Unido, que permitirá un acuerdo para su salida de Unión Europea; y el discurso más optimista de la nueva presidenta del BCE sobre la economía europea, que refuerza parcialmente la visión de que ésta ha tocado suelo.

Se diluyen en cierto modo los fantasmas que amenazaban con que el débil entorno económico de la eurozona contagiara a España. Todo parece indicar que la economía europea será capaz de evitar la marcha atrás. En este escenario, creemos que es más fácil que la economía española sorprenda al alza que a la baja.

En este contexto, desde el equipo de análisis de renta variable de Mirabaud Securities en España seguimos apostando por valores cíclicos y bancos (creemos que estos últimos han de incluirse en cualquier cartera española) e infraponderando bond proxys y a las compañías que se han beneficiado del rally estructural de bancos de los últimos años (eléctricas, inmobiliaria, infraestructuras, compañías de calidad…) Asimismo, creemos que las pequeñas compañías deberían tener un elevado peso en las carteras.

 

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