Los riesgos se minoran

Por Paulo Gonçalves, analista de estrategia de mercados de Banca March

Los datos macroeconómicos publicados están confirmando nuestro escenario de crecimiento mundial, en el que continuará la desaceleración, pero es todavía prematuro afirmar que nos encontramos a las puertas de una recesión.

En este contexto, la mejora del entorno político registrado en octubre es un factor sin duda positivo: la posibilidad de un ‘Brexit’ sin acuerdo ha quedado prácticamente descartada y las opciones de un acuerdo comercial (de mínimos) entre China y Estados Unidos se han incrementado. Desde nuestro punto de vista, las últimas negociaciones reducen el riesgo de que un error de política económica termine empujando a la economía global a una recesión.

A ello se une que los bancos centrales continúan implementando estímulos a nivel global: sólamente en el último mes hemos observado cómo 9 de las 15 principales autoridades monetarias han recortado el precio del dinero o han adoptado mayores programas de compras de activos. Este es un cambio de política monetaria agresivo donde incluso la propia Fed, con una economía estadounidense que registra pleno empleo, ha decidido recortar nuevamente el precio del dinero e incrementar su balance, que se unirá así a las compras de 20.000 millones de euros mensuales que dará comienzo en noviembre el Banco Central Europeo.

Consideramos, por tanto, que 2020 comenzará con esta tendencia de crecimiento mundial modesto hasta que, a mediados de año, se produzca una reaceleración de la actividad, siempre y cuando se confirme que se evitan nuevas subidas de aranceles y cuando haya transcurrido suficiente tiempo como para que las rebajas de tipos de interés comiencen a filtrarse a la economía real e impulsen la inversión.

En línea con el escenario de menor crecimiento descrito, nuestra visión apunta a que los beneficios empresariales seguirán bajo presión y no se producirá la esperada recuperación en el corto plazo. Como muestra el gráfico, a nivel global, la revisión a la baja del crecimiento previsto de los beneficios en 2019 se inició a finales del año pasado hasta situarse en la actualidad en un escaso 0,7 por ciento. La situación contrasta con la fortaleza del crecimiento esperado de beneficios por el consenso, que se mantiene en el 10 por ciento para el 2020 y creemos que no se cumplirá y será revisado a la baja.

Por otra parte, el momentum positivo experimentado por las bolsas en las últimas semanas se ha dejado sentir en ratios de valoración, ahora exigentes. A nivel global, el PER a 12 meses del MSCI World se sitúa en línea con su media histórica, de 15,7 veces. Por eso, y a pesar de la mejora del contexto político y las nuevas inyecciones de liquidez por parte de los Bancos Centrales, mantenemos cautela en la exposición a la renta variable.

Las bolsas siguen teniendo potencial, pero para ver apreciaciones adicionales será necesario confirmar: 1) una tregua comercial contundente, evitando el incremento de aranceles previstos para diciembre y también rebajando algunos de los ya implementados, al menos parcialmente; 2) que la menor tensión política derive en un aumento de la confianza de los empresarios, 3) que los Bancos Centrales no decepcionen las elevadas expectativas de nuevos estímulos monetarios, que los mercados han incorporado a los precios (la curva dólar descuenta ya otras dos bajadas adicionales del precio del dinero, al tiempo que en la zona euro, los tipos seguirían en negativo hasta 2025).

Por otra parte, el cada vez menos probable escenario de salida desordenada del Reino Unido de la UE abre oportunidades de inversión en activos británicos. En particular, la renta variable británica a través de posiciones en empresas con una elevada proporción de sus ingresos relacionados con el mercado doméstico ya que en términos de valoración, la bolsa británica ofrece una oportunidad de inversión relativa muy atractiva.

Desde la celebración del referéndum en 2016, el mercado ha penalizado estas empresas, mientras que las grandes multinacionales británicas han registrado un mejor comportamiento relativo, en gran parte debido a que la depreciación de la libra impulsaba sus ventas e ingresos desde el exterior. El menor riesgo a un Brexit duro debería favorecer el cierre de este diferencial y por ello, las empresas domésticas británicas se verían favorecidas por la vuelta de los flujos de inversión.

Otro factor de apoyo a este tipo de empresas, se centra en las expectativas de nuevos estímulos fiscales en los presupuestos del próximo año e incluso por posibles rebajas de impuestos en el escenario en el cual el partido conservador lograra una mayoría en el Parlamento. Finalmente, con esta posición, aprovecharíamos una atractiva valoración relativa de las bolsas británicas frente a las europeas que, en términos de PER, cotizan a su mayor descuento en más de 15 años.

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.