Un final de año prometedor para los mercados emergentes

Por Daniel Moreno, gestor de Mirabaud Asset Management

Después de unos meses complicados, el mercado de deuda emergente encara la recta final del año con optimismo. Las noticias que llegan desde el Fondo Monetario Internacional alertando de una desaceleración de la economía no aplican de forma directa a las economías emergentes que siguen manteniendo un ritmo de crecimiento interesante.

Muestra de ello es que mientras en los mercados más desarrollados los tipos de interés están registrando un crecimiento plano e incluso negativo, los emergentes ofrecen rentabilidades por encima de un 5% o 6% en dólares y superiores al 3% en euros. Sin duda son rendimientos muy atractivos en comparación con los niveles que se están ofreciendo en mercados como Japón, Europa o EEUU.

A este buen momento de los mercados emergentes contribuye la continuada bajada de tipos de la Reserva Federal de Estados Unidos, tendencia que se ha trasladado a un elevado número de economías emergentes y que mejora nuestras perspectivas para este último trimestre e incluso para el año que viene.

En general, los mercados emergentes son los grandes beneficiados de las rebajas de la Fed. En este escenario y con los bonos de deuda soberana en niveles muy altos, el sector de deuda corporativa se posiciona como uno de los más atractivos e interesantes para los inversores. En deuda soberana en dólares, sobre todo los países con un alto riesgo de crédito se encuentran en unos niveles muy sobrevalorados por lo que, en este momento, no consideramos que ofrezcan oportunidades reales.

Por el contrario, donde sí vemos una valoración más interesante respecto a su posición fundamental es en países que ofrecen duraciones de entre 3 y 5 años. En este margen se mueven países como Turquía o Ecuador. Asimismo, nuestros análisis nos animan a considerar inversiones puntuales en determinados países del continente africano donde los gobiernos ofrecen bonos a 5 años con retornos atractivos en relación con su posición financiera y económica. En esta esfera nos encontramos con Senegal y Nigeria, dos mercados con un gran potencial y que mantenemos en el punto de mira de nuestras inversiones.

Si nos centramos en el mercado de deuda en moneda local, las oportunidades más interesantes se concentran en un reducido grupo de cuatro países que comparten tipos de interés todavía elevados respecto a sus bajos niveles de inflación. En este contexto, todavía hay margen para futuras bajadas de tipos con la consiguiente subida de los retornos, lo que acrecienta su poder de atracción entre los inversores. Este ranking de mercados interesantes para invertir está encabezado por Brasil, seguido de Rusia, México e Indonesia.

En un momento de bajas rentabilidades en los mercados tradicionales son muchos los inversores que pueden verse atraídos por las economías emergentes. No obstante, todavía existe una cierta reticencia a apostar por países que en el imaginario colectivo van ligados a conflictos bélicos o sociales y que, a priori, no proporcionan un marco de estabilidad que anime a incorporarlos a nuestras carteras. Sin embargo, al contrario de lo que los prejuicios nos incitan a pensar, la

estrategia de inversión en mercados emergentes se guía por los mismos principios de cualquier inversión: análisis de riesgos, diversificación y visión a medio-largo plazo.

La singularidad de los mercados emergentes es principalmente que están sujetos a un elevado riesgo geopolítico. Los recientes eventos en Oriente Medio que han sacudido al mercado energético, los levantamientos populares en Hong Kong o en Ecuador requieren de un análisis exhaustivo para evaluar su impacto real. La diversificación debe ser extensa para reducir la exposición de la inversión y por supuesto tener una visión a medio-largo plazo de tal manera que los vaivenes a corto tengan una incidencia menor en nuestra estrategia de inversión.

En definitiva, en un momento en el que los tipos de interés están en caída libre y los expertos avanzan una preocupante desaceleración de la economía mundial, la deuda emergente se perfila como uno de los vehículos con mayor potencial. Su capacidad para ofrecer retornos atractivos y baja volatilidad son un gran aliciente para inversores con visión a medio y largo plazo.

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