Un verano en aparente calma

Paulo Gonçalves es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

La palabra calma, encierra algunas sorpresas. Aunque hoy en día es sinónimo de un estado de paz y sosiego, este término deriva de algo que nada tiene que ver con su actual definición y más bien con el calor sofocante del verano. De la voz griega “kaûma” que significaba calor o bochorno, surgió en latín “cauma” relacionado con quemaduras.

En castellano, la palabra calma se documenta a partir de la segunda mitad del siglo XIII como una voz náutica, que hacía referencia a la falta de viento en el mar característica habitual de la época de verano, y por tanto, vinculada a las altas temperaturas. Como vemos, en sus inicios la palabra calma tenía un matiz más bien peyorativo derivado de la dificultad de navegar ante la ausencia de viento. Algo muy diferente a su actual y positiva acepción.

Si uno mira solamente el saldo final de lasprincipales bolsas en agosto podría tender a pensar, que a diferencia de otras ocasiones, este periodo estival en los mercados financieros estuvo marcado por la tranquilidad y el sosiego. No obstante, si entramos al detalle y vemos su evolución durante el mes , concluiremos que esta “calma” posiblemente ha sido mucho más aparente que real.

El cierre mensual nos dejó unas caídas ligeras en las principales plazas bursátiles, pero que esconden momentos de mayor tensión dado que los inversores han tenido que afrontar una nueva escalada de la “guerra comercial”, incertidumbres políticas en Italia y la amenaza de un “Brexit” sin acuerdo. Todo ello, factores que deben mantener la cautela en los mercados de cara a los próximos meses.

El enfriamiento económico continúa y economías como la de Alemania han registrado una contracción de la actividad en el segundo trimestre. Sin embargo, también es importante hacer hincapié que el conjunto de los indicadores macroeconómicos disponibles siguen mostrando un tono expansivo a nivel mundial, lo que permite ratificar nuestra visión que estamos en un entorno de menor crecimiento económico, pero que se extenderá más en el tiempo que en anteriores ciclos.

Durante el último cuatrimestre del año, los mercados financieros continuarán guiados por las expectativas de recortes de tipos de interés a ambos lados del Atlántico, aspecto que a priori podría servir de revulsivo.

Unos tipos de interés más bajos facilitarán la capacidad de financiación de las empresas mejorando las condiciones financieras y estimulando la economía, por lo que uno no debería estar muy negativo ante tales medidas. Asimismo, también se ha abierto la posibilidad que aquellas economías con un mayor margen de maniobra puedan adoptar estímulos fiscales. La conjunción de estos factores, deberían por tanto permitir extender el ciclo económico.

En cuanto a las bolsas, pensamos que no debemos minusvalorar el efecto de los nuevos estímulos monetarios, que respaldarán el buen comportamiento de los activos financieros en el corto plazo. Frente a ello, la actual desaceleración económica también pesará en el crecimiento futuro de los beneficios empresariales, actuando así de freno sobre la renta variable. En resumen, consideramos que los mercados afrontarán en los próximos meses la disyuntiva: nuevos estímulos monetarios frente a desaceleración económica.

Un contexto incierto
En este todavía incierto contexto económico, consideramos adecuado mantener una infraponderación táctica en renta variable a la espera de nuevas oportunidades. Las guías de beneficios en los sectores más cíclicos y expuestos al comercio han reflejado ya este año la debilidad del crecimiento económico y la escasa visibilidad sobre la política económica.

Esto nos hace pensar, que el riesgo a un incremento de las revisiones a la baja en los objetivos a futuro de crecimiento de beneficios de las compañías, es ahora más elevado.

grafico paulo gonçalves

Como se aprecia en el gráfico anterior, las expectativas de crecimiento de los beneficios empresariales para el próximo año siguen siendo elevadas y apenas se han revisado a la baja. Tendencia que dista del menor crecimiento del PIB previsto para los próximos trimestres y que previsiblemente veremos reflejados en las cuentas de las empresas cotizadas.

Para que podamos asistir a nuevas e importantes revalorizaciones en las bolsas, pensamos que será necesario confirmar que la incertidumbre política se despeja y que los estímulos monetarios logran frenar los riesgos a la baja sobre la demanda, y con ello, veamos una recuperación de los beneficios empresariales y también de la inversión empresarial.

Por ahora hay que continuar cauto: con exposición a mercado pero con liquidez preparada para aprovechar episodios de volatilidad, que nos permitan adoptar posiciones en renta variable pero a valoraciones más atractivas.

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