Mercados financieros y sus nuevos retos: ¿hay que volver al cole?

Por Marta Calvário de Almeida, CFA. CEO / Socia y Profesora Finance Academy

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de participar en un evento organizado por BBVA en Madrid – EduFin Summit – donde se debatió sobre la importancia de la educación financiera en el mundo. Es un tema que a todos nos debe parecer elemental, pero me pregunto si somos conscientes de la realidad. Por poner un ejemplo, en EEUU, el 40% de la población no ahorra y, por eso, no llega ni a cubrir una necesidad de liquidez puntual por encima de 400 dólares. A su vez, en España, la tasa de ahorro cerró en 2018 en el 4.9% de la renta disponible, marcando un mínimo histórico desde 1964. En una época que tanto se busca una vida saludable, ¿trata la sociedad de alcanzar una situación financiera saludable? ¿Qué hacemos con el dinero?

Dice un estudio de la OCDE que, en algunos países, como por ejemplo Canadá, elegir la inversión adecuada es más estresante que ir al dentista, lo que refleja una necesidad absoluta de educación financiera para que haya más inversores aplicando sus ahorros de forma consciente y eficiente. Tradicionalmente, los inversores han elegido casi siempre instrumentos de renta fija y variable para construir sus carteras, pero poco a poco, han ido apareciendo las denominadas inversiones alternativas – por definición, clases de activos como inmobiliario, capital riesgo, hedge-funds, materias primas e inversiones en infraestructuras. En materia de asset allocation, lo que históricamente podría considerarse una cartera tipo equilibrada a largo plazo (60% renta variable / 40% renta fija), hoy por hoy desprecia estrategias e instrumentos financieros más sofisticados.

En los últimos dos años, las inversiones alternativas han crecido un 15% en España, reflejo de una búsqueda de mayor rentabilidad, en virtud sobre todo de los bajos tipos de interés y de la incertidumbre del mercado de renta variable. Dada la baja correlación de estos instrumentos alternativos con respecto a los activos tradicionales, ellos ofrecen una oportunidad de diversificación de las carteras que capta la atención de algunos inversores. Por hacernos una idea de los números, las inversiones en capital riesgo alcanzaron en 2018 casi 6 mil millones de euros, una cifra récord en España, explicada en gran medida por la explosión de empresas tecnológicas en diversos sectores de la economía, ya que España sigue siendo un polo de atracción para la creación de estas startups.

Asimismo, las denominadas inversiones alternativas ofrecen mayores perspectivas de rentabilidad, acompañadas de un riesgo añadido y frecuentemente de menor liquidez. Una mezcla que se traduce en métodos de valoración distintos de los modelos tradicionales de descuento de flujos de caja y que trae mayor complejidad al proceso de inversión. Otro aspecto a tener en cuenta es la creciente digitalización de los mercados financieros. Si actualmente, alrededor de 60% de la población mundial tiene acceso a servicios financieros digitales, en poco más de cinco años, esta cifra debería superar los 70%. Y si, por una parte, los jóvenes empiezan cada vez más temprano a utilizar plataformas digitales para consumo y/o inversión, estos avances tecnológicos en el sector, levantan retos nuevos a nivel de regulación y ciberseguridad nunca antes planteados – que son ahora prioridades estratégicas de los grandes operadores del sector financiero a nivel mundial.

Estos retos se intensifican cuando, más allá de inversiones alternativas, empezamos a hablar de tecnología blockchain, de inversión en criptomonedas (como el bitcoin) y asistimos al fenómeno de tokenización.

¿Son estas nuevas las clases de activos descentralizados? ¿Podemos pensar en el bitcoin o un token como nuevas divisas? El pasado mes de julio, el Tribunal Supremo declaró en una sentencia que el bitcoin “en modo alguno es dinero, o puede tener tal consideración legal”. Sí se reconoce como siendo “un activo inmaterial de contraprestación o de intercambio” que puede emplearse “en cualquier transacción bilateral en la que los contratantes lo acepten”. Si miramos la evolución del valor del bitcoin en dólares, rápidamente concluimos que un activo con tamaña volatilidad no podría considerarse un medio de intercambio universal o, tan sencillamente dinero en su forma legal.

Aun así, dicen las estadísticas que 1 de cada 5 estudiantes americanos, el año pasado, utilizaron sus préstamos de estudios para comprar bitcoins. ¿Qué nos dice esto? Seguramente no habrán comprado criptomoneda para utilizarla como moneda de intercambio universal sino como inversión especulativa. Otra vez, se incrementan los riesgos de nuevos mercados financieros más alternativos y desmaterializados y se refuerza la necesidad de formación financiera para todo, un objetivo fundamental del grupo de países G20 para los próximos años.

Nueva moneda de Facebook
Si las inversiones alternativas pasan a ser parte de nuestras carteras y hasta podemos transaccionar con nuevas monedas (o criptomonedas) – que al parecer no sirven de medio de intercambio universal – ¿qué decir de la nueva moneda de Facebook basada en tecnología blockchain? Libra aún no es una realidad (lo será en 2020) pera ya cuenta con el apoyo de más de 100 compañias (incluyendo Visa, Mastercard y Paypal), con un monedero digital propio que debería funcionar en las distintas aplicaciones, incluyendo Messenger y Whatsapp.

Está claro que Libra surge como un intento de Facebook en crear una nueva moneda de carácter global que no caiga en los mismos problemas del resto de criptomonedas, pero no surge exenta de riesgos. Además de grandes retos a nivel de regulación y seguridad que derivan del aparecimiento de esta nueva realidad, a mí me preocupa sobre todo que los más de 2 mil millones usuarios de Facebook confundan su astucia digital (es decir, sus conocimientos en manejar con las tecnologías) con su astucia financiera (capacidad de entender y manejar con activos financieros alternativos más complejos y profundamente digitalizados). ¿Estamos de verdad educando (bien) para todos estos nuevos retos de la inversión?

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