‘Déjà vu’ en el mercado

Por Jorge Martret, CFA, CAIA, Director de Inversiones GAR Investment Advisor EAF S.A. y Socio y Profesor de Finance Academy

Los que somos gatos viejos en esto de los mercados financieros y ya las hemos visto de todos los colores, vemos algunas actitudes que nos generan cierta inquietud. Crisis del año 2000 (Internet Bubble o Burbuja puntocom). Los analistas y gurús del momento hablaban de “nueva economía”, “aumento de productividad”, “fin de los ciclos económicos”… En esos años, estaba preparando el nivel dos del examen para obtener la designación CFA y recuerdo perfectamente una lectura incluida en el temario titulada The New Brave Cycle, que básicamente justificaba el porqué del final de los ciclos económicos. Obviamente en estos últimos 19 años (¡cómo pasa el tiempo!), me he acordado de esa lectura y hasta la he vuelto a leer con una cierta sonrisa en ciertos momentos (2001, 2008, 2015, y quien sabe…).

En esos años también había un boom de la gestión pasiva y un cierto desprecio de la gestión activa. He aprendido con el tiempo que ese es también un buen indicador para ver en que parte del ciclo bursátil estás.

¿Quién en esa época no se compró un libro publicado en al año 1999 con el sugerente título de Dow 36.000? Algún libro más se publicó con argumentos muy similares a los escuchados actualmente, creo recordar alguno titulado Dow 40.000.

La primera vez que escuché el termino goldilocks fue antes del año 2000 y otra vez de forma muy insistente entre 2004 y 2006. Crecimiento económico moderado e inflación baja. Otro período donde se ha escuchado y se escucha insistentemente este término es precisamente ahora.

Estamos en una situación donde comenzamos a escuchar que es igual que el ciclo expansivo de la economía dure nueve años. Son otros tiempos. ¿Y por qué no once, o doce? O mejor aún, se acabaron los ciclos económicos.

También leo artículos y tuits con un cierto desprecio hacia aquellos pequeños ahorradores que tienen la mayor parte de sus ahorros en liquidez. Mensajes que afirman que están perdiendo dinero y que hay que tener casi toda la liquidez invertida en bolsa… Menuda barbaridad, y más en nuestro país con los sueldos que hay. Estos comentarios también se han dado en el pasado en períodos de elevada complacencia al riesgo y luego ha pasado lo que ha pasado.

La experiencia me dice que no puedes ser un optimista convencido de que todo va a subir indefinidamente. Revoluciones tecnológicas se han dado siempre. Por favor no inviertan en bolsa sin leer un Paseo Aleatorio por Wall Street, de Burton G. Malkiel, les será muy útil. No se queden solo en los manuales de value investing. En el pasado hemos tenido periodos en que los inversores de esa época decían exactamente lo mismo que muchos convencidos de ahora donde teníamos grandes revoluciones tecnológicas que ahora nos hacen sonreír de manera displicente. El ferrocarril, el automóvil (Ford), la radio (RCA), los computadores (IBM) etcétera. Yo no tengo ninguna duda que dentro de 50 años alguien mirará nuestros inventos de ahora con una media sonrisa y así sucesivamente mientras quede algo de mundo.

Tampoco hagan caso de los osos compulsivos que se pasan la vida prediciendo el Apocalipsis financiero para luego salir en la televisión durante bastantes años. Francamente pasarte cuatro o cinco años corto y luego sacar pecho cuando el mercado recorta, pues tampoco me parece serio.

En este artículo quiero reivindicar un poco la sensatez y humildad al mirar hacia los mercados. Los navegantes dicen que a la mar hay que respetarla por muy experto que seas, y creo que este dicho puede aplicarse también a los mercados financieros. Para nada creo que estemos en una situación similar a los años 2000 ni 2008, pero aunque haya gente convencida de que los ciclos son cosa del pasado, la historia siempre nos ha vuelto a poner en su sitio.

Una larga situación de goldilocks y de bancos centrales amigos, hace que los inversores se relajen y aumenten sus riesgos, y eso siempre es peligroso. No hagan caso de gurús que no toman decisiones reales de inversión y que solo opinan. Tengan sus carteras bien diversificadas y si su asesor le dice lo mucho que va a ganar con él, despídalo inmediatamente o le saldrá caro. Hagan caso al mejor indicador de riesgo que existe: si por la noche su cartera le genera insomnio seguramente no tiene la cartera adecuada.

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