Estímulos monetarios frente a desaceleración

Por Paulo Gonçalves, Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March 

Aunque no debemos minusvalorar el efecto de los nuevos estímulos monetarios, que respaldan el buen comportamiento de los activos financieros en el corto plazo, desde nuestra perspectiva, la desaceleración económica actual pesará también en el crecimiento futuro de los beneficios empresariales, lo que actuará de freno en las bolsas. Con ello, los mercados afrontarán en los próximos meses la disyuntiva: nuevos estímulos monetarios frente a desaceleración económica.

La economía mundial se está desacelerando pero no hay señales de una recesión inminente. El consumo privado presenta unos fundamentales sólidos lo que permitirá paliar la menor actividad industrial, en particular en EEUU, donde la creación de empleo se ha recuperado en los últimos meses al tiempo que los salarios siguen creciendo a ritmos por encima del 3 por ciento interanual. Aunque el enfriamiento de la economía continuará, en conjunto los indicadores macroeconómicos disponibles siguen mostrando un tono expansivo, por lo que mantenemos nuestra visión de que estamos en un entorno de menor crecimiento económico, pero que se extenderá más en el tiempo que en anteriores ciclos.

Por su parte, los Bancos Centrales se muestran dispuestos a adoptar una política monetaria preventiva, con nuevas medidas de apoyo que permitan evitar una recesión. La Fed ha dado el pistoletazo de salida, y por primera vez en la última década, ha decidido rebajar en 25 puntos básicos el precio del dinero hasta 2-2,25 por ciento. Además, también adelantó el final de su programa de reducción del balance por lo que dejará de drenar liquidez del mercado, ya que volverá ahora a reinvertir los vencimientos de los bonos en cartera manteniendo así estable su balance.

Nuestras perspectivas son que la Fed ha comenzado un proceso de ajuste de la política monetaria de mitad de ciclo, y no un inicio de un proceso de relajación más agresivo. En el pasado, estos procesos de ajuste (realizados entre otros en 1995 y 1998) de media significaron una rebaja de 75 puntos básicos.

Por su parte, el BCE tiene un menor margen de maniobra y ha decidido aplazar los nuevos estímulos hasta la vuelta del verano. La autoridad prepara un recorte adicional de los tipos de depósito para su próxima reunión de septiembre, que los situaría en -0,5 por ciento. También esperamos para el último trimestre del año la reapertura del programa de compra de activos pero que en un primer momento tendría un volumen modesto y que las compras mensuales ronden los 30.000 millones de euros.

En resumen, los Bancos Centrales a ambos lados del Atlántico han reafirmado su disposición a actuar con nuevos estímulos monetarios ante los riesgos a la baja sobre el crecimiento y la inflación. Sin embargo, y como advertíamos en anteriores ocasiones, los mercados financieros han descontado previamente medidas de estímulo aún más contundentes. Con ello, y a pesar de estas nuevas actuaciones, los mercados reaccionaron negativamente a las decisiones adoptadas, lo que penalizó los activos de riesgo en el tramo final de julio y abre ahora una mayor incertidumbre de cara al mes de agosto en el que no tenemos nuevas decisiones de política monetaria agendadas.

Si bien es cierto que la bajada de los tipos de interés reduce los costes de financiación de las empresas y aumenta el atractivo de la renta variable, también debemos tener en cuenta que este recorte del precio del dinero se debe al deterioro de las perspectivas de crecimiento para los próximos trimestres. A medida que el freno de la actividad mundial continúe, cabe esperar que los beneficios empresariales sigan bajo presión y por ello consideramos optimistas las expectativas del mercado de una fuerte recuperación de los beneficios en la parte final del año hasta aumentos de doble dígito.

Descomposición Rentabilidad bolsa mundiales

Como muestra el gráfico, en un contexto en el cual el crecimiento esperado de los beneficios empresariales para este año se ha rebajado a un ritmo acelerado, las revalorizaciones de las bolsas se han asentado prácticamente en su totalidad en una expansión de múltiplos, que difícilmente continuará a este ritmo, más aún en un entorno en el cual la incertidumbre sobre las tensiones comerciales se incrementa.

A la espera de retomar las conversaciones en septiembre, de confirmarse la entrada en vigor de los nuevos aranceles sobre las importaciones desde China anunciados por Trump a comienzo de agosto y con el riesgo de subidas adicionales sobre la mesa, el efecto negativo sobre el crecimiento económico aumentará. Hasta ahora, la principal carga arancelaria se concentraba en bienes intermedios que se importaban desde China, pero esta nueva ronda de aranceles, afectará directamente a un mayor número de bienes de consumo como teléfonos móviles, ordenadores y/o textiles, al tiempo que volverá a tensionar las condiciones financieras globales durante el verano.

Consideramos adecuado mantener la infraponderación táctica en renta variable a la espera de nuevas oportunidades. Para que podamos asistir a nuevas revalorizaciones en las bolsas, pensamos que será necesario confirmar que la incertidumbre política se despeja y que los estímulos monetarios logran frenar los riesgos a la baja sobre la demanda, y con ello, veamos una recuperación de los beneficios empresariales y de la inversión empresarial.

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