La situación de la Eurozona trae oportunidades de financiación

Por José Manuel Castro, Director del equipo de Banca de Inversión de Mirabaud Securities España

 

Los mercados financieros están viviendo en la actualidad una situación anómala desde de un punto de vista económico, por diversos factores. El primero radica en la inversión de la curva de tipos de interés en Estados Unidos ante la desconfianza de los inversores con respecto al futuro de la economía; inversión que suele anticipar una recesión.

A este factor se le suma el hecho de que los bancos centrales de los diferentes países de la Eurozona están emitiendo deuda en negativo a medio plazo (hasta con vencimiento a 10 años), con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo del inversor, que, a cambio de seguridad, invierte en activos que ofrecen rentabilidades nominales negativas en gran parte de la deuda soberana europea.

Otro factor importante que influye en lo insólito de la situación actual es que los bancos centrales han llevado a expandir sus políticas monetarias a máximos históricos sin logar cumplir el objetivo de generar crecimiento e inflación, al no trasladarse esa base monetaria a las empresas y consumidores.

Muy al contrario, se está desacelerando el crecimiento europeo y mundial, teniendo que volver a replantear sus políticas monetarias, retrasando subidas de tipos de interés y retomando los programas de compra de deuda.

Además, la enorme inyección de liquidez ha servido para disfrazar los también enormes desequilibrios entre los países de la Eurozona, no habiendo realizado las reformas estructurales necesarias para ayudar al crecimiento futuro de la economía y al desapalancamiento progresivo de su endeudamiento.

En este entorno único de mercado, los economistas empiezan a hablar de una japonización de la economía europea. Una combinación de bajo crecimiento económico e inflación, alto endeudamiento público, acelerado envejecimiento de la población, y una escasa productividad.

Habremos de acostumbrarnos, sin lugar a dudas, a convivir con tipos de interés en mínimos durante mucho tiempo.

Aterrizando este escenario en el ámbito microeconómico, la situación supondrá un impacto en la rentabilidad y el modelo de negocio de bancos y aseguradoras en un entorno de mayor regulación y disrupción tecnológica. Lo anterior, continuando con la consolidación del sector y su restructuración operativa para adaptarse a las necesidades del mercado.

¿Y, qué supone para el empresario a nivel nacional? En nuestra opinión, es un momento para ser cauteloso en la toma de decisiones ante la situación macroeconómica y política actual pero, por otro lado, y si se tienen identificados proyectos de inversión o crecimiento que se quieren llevar a cabo, es un momento ideal para captar financiación a medida a medio y largo plazo a tipos históricamente atractivos y en condiciones muy ventajosas, tanto con entidades financieras como con inversores institucionales como aseguradoras, fondos de deuda, fondos de pensiones, etc.

Desde Mirabaud Securities, en este escenario, observamos diferentes alternativas de financiación que se pueden diseñar a la medida de las compañías, tanto a corto plazo (titulizaciones, pagarés, etc.) como a largo plazo (emisiones corporativas de renta fija, bonos proyecto, financiaciones estructuradas, etc.), aprovechando las tan ventajosas condiciones actuales en términos de, por ejemplo, precio, covenants o requerimientos.

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