Aún queda mucho partido

Jaime Medem, director de Inversiones de Mirabaud & Cie en España

Vivimos una situación curiosa porque, pese a que las principales economías del mundo no han dejado de mantener su buena salud desde hace una década, parece que muchos se empeñan, más durante el último trienio, en buscar razones que vaticinen un cambio en esa tendencia positiva.

Hay una auténtica pelea en los mercados entre quienes no vemos síntomas de inminente recesión y aquellos otros que sí lo hacen.

Las esferas políticas, sociales y económicas en el mundo cambian. Desde siempre. Y seguirán haciéndolo, forzándonos a enfrentarnos a nuevos paradigmas casi continuamente. ¿Quién hubiera pensado, por ejemplo, en 1860 que la Inglaterra de entonces se pudiera encontrar en una situación de pérdida de poder como a la que se enfrenta hoy en sus negociaciones sobre el Brexit con una Europa más fuerte? Sí, es cierto, hablamos de siglo y medio atrás. Pero en términos históricos no es tanto tiempo. En cualquier caso, podemos situarnos en fechas más recientes, como 2009, cuando China y sus allegados se convirtieron casi de repente en el principal protagonista y verdadero agente de cambio de la escena económica mundial.

Hoy, el 60 por ciento del PIB mundial depende básicamente de tres grandes economías: China, Estados Unidos y Europa. Pero sin tardar mucho veremos a nuevos actores ganando peso e importancia. El consumo será la principal palanca de crecimiento en los próximos 10 años y en esto las economías emergentes asiáticas tienen mucho que decir ya que suponen casi el 50 por ciento del consumo mundial. No perdamos de vista a India, por ejemplo. Cambios, cambios, cambios… Los recientes mensajes de la Reserva Federal apuntan a dejar las cosas tranquilas, no precipitarse ni hacer ningún movimiento que dañe al prójimo -léase, China-. Estados Unidos sabe que su proceso de normalización comercial con el gran país asiático pasa por muchos años de negociación, que con amenazas perdemos todos y que los ciudadanos norteamericanos están hoy más expuestos a los mercados asiáticos que nunca. Son socios que están abocados a entenderse sí o sí. Y, en nuestra opinión, claro que se entenderán. Ambas potencias tienen claro que el desarrollo tecnológico va a jugar un papel importantísimo y les seguirá aportando la más que necesaria supremacía frente a otras naciones/economías. Un claro ejemplo lo hemos visto con el anuncio de planes ambiciosos de despliegue e inversiones millonarias para extender lo antes posible la nueva tecnología 5G, una innovación que supondrá un salto cualitativo y cuantitativo.

Aunque como consumidores veamos más sus posibilidades en la manera en que nos comunicarnos e interactuamos con nuestros dispositivos, los cambios están muy por encima de eso. Hablamos de un nuevo paradigma productivo con fábricas inteligentes interconectadas y adaptables; de una nueva medicina; de nuevos modelos educativos; de la estandarización del vehículo autónomo… en definitiva, de la tercera revolución industrial. Más cambios.

China ha sido clara: apoyará la inversión en 5G como cuestión de Estado. Estados Unidos, lo hará para mantener su liderazgo en tecnología y comunicación social. Y no olvidemos que Trump se encuentra con grandes posibilidades de renovar por otros 4 años sin un líder claro en el partido demócrata y con una situación económica en el país favorable. También le ayuda el resultado de la investigación sobre la presunta influencia de Rusia en su campaña electoral. El posible contratiempo que preveía la Fed está desapareciendo y, desde nuestro punto de vista, la inversión de la curva de tipos en Estados Unidos, clave en el devenir de la economía mundial, no es antesala de recesión sino el resultado de la alta liquidez mundial, con las políticas monetarias clave haciendo un importante ejercicio de flexibilidad y coordinación para seguir respaldando el crecimiento económico. En Mirabaud creemos que los bajos niveles de inflación van a coexistir con un crecimiento económico, moderado pero continuado, que nos sitúa en un contexto en el que las curvas de tipos mantendrán una estructura más plana. Hablamos, pues, de un escenario global beneficioso para seguir recibiendo importantes impulsos de crecimiento en un mundo competitivo que disfruta de una evolución constante y cada vez más rápida

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1 respuesta a Aún queda mucho partido

  1. gladies dijo:

    very good story thank you

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