La economía atraviesa su propia astenia primaveral

Paulo Gonçalves es Analista de Estrategia de Mercados de Banca March

En nuestro hemisferio, el final de marzo nos señala el comienzo de una nueva estación, la primavera. Los días serán ahora más largos y habrá mayor luz solar, factores que habitualmente favorecen una mejora del bienestar dado que el aumento de horas de sol hace que nuestro cerebro segregue más serotonina, sustancia relacionada con los estados de ánimo positivos. Sin embargo, también es habitual que nos sintamos cansados, faltos de energía y de motivación. Lo que se denomina como la astenia primaveral.

La economía mundial se encuentra atravesando esta segunda fase: el crecimiento continúa moderándose y la desaceleración económica todavía no ha tocado fondo.

Por otra parte, este entorno de menor crecimiento, con la inflación moderándose y, sobre todo, tras el fuerte deterioro de las condiciones financieras mundiales ocurrida en el pasado diciembre, los Bancos Centrales han reaccionado con celeridad, adoptando un giro drástico en la política monetaria.

En conjunto, las medidas anunciadas en marzo alteran sustancialmente las expectativas sobre la evolución del precio del dinero para el resto del año, pero consideramos más importante aún, el cambio anunciado en las condiciones de normalización de los balances.

En agregado, los principales Bancos Centrales volverán ahora a inyectar liquidez en el sistema financiero en el último trimestre, frente a las expectativas anteriores, que señalaban que serían detractores de liquidez durante todo el 2019 (ver gráfico).

balances bancos centrales

Fuente: Bloomberg y Banca March

La relevancia de estas nuevas medidas, se centran en que una vez más se confirma que las autoridades monetarias en este ciclo económico proporcionarán mayor liquidez al sistema de lo habitual y que tratarán de evitar a toda costa el riesgo a que un deterioro de las condiciones financieras termine arrastrando la economía global a una recesión.

El nuevo escenario de política monetaria, mantendrá los tipos oficiales en los niveles actuales durante un plazo más largo, lo que unido al deterioro de las perspectivas de crecimiento mundial, impulsaron las compras de deuda pública de mayor calidad crediticia. Con ello, las rentabilidades exigidas a la deuda pública terminaron el 1T en niveles deprimidos y que en gran parte nos estarían señalando el temor por parte del mercado a que muchas economías atraviesen un escenario de deflación.

Como mínimo es inquietante el nivel de cotización de la deuda pública alemana, con el tipo del bono germano a 10 años volviendo a tipos de interés negativos (-0,07%), lo que significa que vuelven a existir inversores dispuestos a pagar por prestar su dinero. Pero no solo es la deuda germana que cotiza en tipos de interés negativos, sino que es una tendencia que se ha propagado a más economías: a nivel global, actualmente más de 10 billones de dólares de deuda cotizan con tipos negativos.

Ante este complejo escenario para la inversión en renta fija, y en particular para la denominada en euros, existen escasas soluciones para evitar posicionarse en bonos con tipos de interés negativos más allá de asumir mayor riesgo de crédito y/o aprovechar los diferenciales de tipos de interés en bonos denominados en otras divisas (riesgo de tipo de cambio).

Desde nuestro punto de vista, asumir mayor riesgo de crédito en el momento actual del ciclo económico, que consideramos que es ya muy maduro, no es atractivo: las primas de riesgo se han estrechado nuevamente y por otra parte, los ratios de impagos se encuentran cerca de mínimos, por lo que el riesgo a que de continuar la ralentización del crecimiento se incrementen estos impagos, y con ello ocasionen mayores pérdidas, es ahora más elevado.

En lo relativo al riesgo de tipo de cambio, la deuda de Estados Unidos y también la británica, cotizan con un diferencial de tipos positivo frente al euro. Los bonos con vencimientos cortos en estas divisas son activos que nos permitirían captar rentabilidades positivas dentro de la renta fija soberana de bajo riesgo de crédito.

Sin embargo, en el caso de la deuda estadounidense no recomendamos incrementar exposición a los niveles actuales, dado que esperamos una depreciación del dólar en los próximos 12 meses que superaría el devengo de intereses ofertados por la deuda a corto plazo. Frente a los niveles de cotización del cruce euro-dólar del 1,12 EUR/USD a cierre de marzo, nuestras perspectivas apuntan a que el billete verde debería depreciarse hasta un rango entre 1,15 – 1,20 EUR/USD. En este entorno, esperaríamos niveles del dólar por encima o cercanos al 1,20 EUR/USD para adoptar posiciones.

Por su parte, sí vemos atractiva en términos de valoración la cotización de la libra esterlina. En este punto, el riesgo proviene de las negociaciones del “Brexit”. A escasos días de la decisión, nuestro escenario central, es que como mínimo el Parlamento británico se verá forzado a plantear una solicitud formal de extensión de los plazos y evitar así una salida desordenada. De confirmarse esta expectativa, la libra esterlina debería salir reforzada y por ello consideramos cotizaciones en niveles de 0,87 EUR/GBP atractivas para adoptar posiciones en activos de deuda pública de corto plazo denominados en libras esterlinas.

Los tipos de interés de corto plazo de la curva británica se encuentran en positivo, por lo que recomendamos aprovechar esta oportunidad para posicionarse en activos monetarios y/o deuda pública en los tramos ultra cortos (<2 años). Este posicionamiento nos permitirá aprovecharnos de la previsible apreciación de la divisa y también del devengo de intereses, que en términos relativos frente a los tipos negativos de la curva denominada en euros, consideramos atractivos.

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2 respuestas a La economía atraviesa su propia astenia primaveral

  1. gladies dijo:

    very sad to see this news

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